Eres el ángel que me acompaña en cada amanecer,
el que me guía y asiste cuando empieza a anochecer.
Paleas mis dudas y opacas mis penas;
estás siempre anuente en darme una mano,
aunque ande perdida con el pasar de los años.
Eres mi guardián, mi más fiel custodio.
No me alcanzará la vida para agradecerte.
Tú te vales de gente que yo no conozco,
me dejas mensajes claros en mis sueños,
me haces escuchar mi voz interior.
Yo te he dado un nombre para invocarte,
y no es necesario…basta con llamarte;
recibo tu ayuda a lo inmediato,
es tanto tu auxilio que los grandes problemas
que antes me agobiaban
se tornan pequeños…desaparecen en la nada.
Gracias por estar siempre justo a tiempo
cuando necesito palabras de aliento,
cuando el sentimiento aunado al claro raciocinio
me grita que implore a mi fiel amigo.
Eres mi guardián, mi más fiel custodio.
No me alcanzará la vida para agradecerte.