En momentos, por segundos raudos o eternos, pareciera que su rasgueo llora, para luego estallar en canto.
Ella clama por la ausencia y luego bibra de gozo entre mis manos.
Su cintura apretada bajo mi brazo y su voz diáfana, poderosa por todo lo alto.
Mi guitarra canta y luego llora, llora y luego canta... pero nunca deja de sonar.
Ya nunca más.
Ella clama por la ausencia y luego bibra de gozo entre mis manos.
Su cintura apretada bajo mi brazo y su voz diáfana, poderosa por todo lo alto.
Mi guitarra canta y luego llora, llora y luego canta... pero nunca deja de sonar.
Ya nunca más.
y luego con mas fuerza así es la vida
saludos