Se escucha en el viento el eco de tu voz,
volando en espiral, enredando al amor…
Ahí donde el tulipán ennegreció de dolor,
es que las amapolas sonríen con primor.
Es en este jardín que se anidan los suspiros,
en los pétalos de seda de los chotes de alhelí,
que temprano en la mañana se han abierto despacito,
bajo el sol abrazador que sólo tiene abril.
Y en el rincón oculto que esconde al corazón,
van cayendo lágrimas rojas de pasión,
ellas se deslizan como gotas de rocío,
en la corola abierta de la angustiada flor.
¡Confusa confusión!.
Quisiese saber yo: ¿Por qué lloran los lirios,
cuando en los andurriales cae la tempestad?.
Si el viento suavemente apaga los pabilos
de los morados cirios que alumbran el portal.
En mi corazón continúa clavada la espina de tu amor…
Respiro por la herida que causa tal dolor;
me embriaga la angustia en eterna soledad;
porque mi alma está ciega…cargada de ansiedad.
Siento vibrar con fuerza el eco de tu voz.
Has confundido al viento que ahora retumba perdido en el rumor,
y al aroma clandestino de una hortensia que llora
invadiendo con sus lágrimas todito mi interior.