No razona el sentido al elixir del existir,
ni el resplandor de la luna a mi agobiado vivir;
deseo que enceguece nublando el raciocinio,
de un corazón lloroso, abrumado de pasión.
El sol embravecido está calentando el portal,
un tímido caracol ha detenido su andar…
Se arrastra clandestino entre arena y agua de mar,
y esconde en su guarida las caricias reservadas
para el amor de su vida o para quien lo quiera amar.
Simple conjugación va haciendo el fuego,
en la fogata incandescente bajo del jocotal;
un te amo, un te amé, un siempre te amaré,
junto a un sol que decae con cada atardecer
y que revive con el pasado en un acontecer,
con mil verbos y sujetos haciendo parte de una frase
oculta en el predicado de la oración hecha para mi bien amado.
Es un secreto a voces perdido en campo abierto.
Es vida en catalepsia perdiendo lo vital.
Engaño al intelecto de un sonido mudo,
con pájaros que duermen sin cantar en sus nidos.
El viento susurrante ulula en los rincones,
se escucha el alarido con un soplo de vida
de un alma que regresa
porque no hubo partida.
Como una mariposa desnudándose en la nada,
los suspiros, los deseos de un amor verdadero,
se funden con el hierro en lírico anhelo,
en éxtasis, en trance, por la sigilosa sombra
que se refleja en el espejo.
Motivos, razones, ideas y emociones,
enlazan la cadena junto a cada eslabón;
se mantienen mojados en los labios los recuerdos,
condenándome sin duda al sabor dulce de sus besos.
Mis ojos se llenan de agua al pensar sólo en no verte,
y mis gestos, y mis manos, hablan más que mi voz,
cientos de nubes blancas engalanan el cielo
y me muestran la pista para llegar a ti.
Amor enamorado, amor que enamoraste,
en un soplo de vida, de nuevo he de tocarte,
y he de conjugarte con mis besos ardientes…
Llegarás a mi cama…serás mío para siempre,
entre las sábanas verdes que cubren el bosque agreste
y la café mirada con que te conquisté
cuando por los andurriales en la boca te besé.