Análisis, o el atrevido tanga de la enfermera
Quiero espaguetis a la carbonara.
Sólo puedo ofrecérselos a la boloñesa.
¿Le apetecen estos dos quesos?;
ya lo veo todo tieso,
pasemos al postre
y saquemos la nata.
Ese pantalón que llevas
deja ver un canalillo…
Siempre pienso: “no lleva bragas”,
y lo desmiente algún hilillo.
Y a mí, que soy muy pillo,
me parece que sin trabas,
el día que te atrevas,
y dejes sólo una raya…
Sería un buen culillo.
Son las cosas de la plancha,
de la línea y de la caña;
si se tuerce la campaña
en todo el campo hay avalancha;
siendo grande y ancha,
sin canales ni bordillos
las campanas que se agachan.
No hay relación funcional
que pueda tener
excesiva complejidad,
imputada
en esta causa
administrada por la gestión.
Contundente respecto
a defender su posición,
se legitima el efecto tapón
con el recurso constitutivo.
La competencia es sumisa a los intereses,
y las fuentes promocionan el orden
de los derechos orgánicos,
en la micción económica
de un cáncer de próstata,
(afecto de antigüedad),
que contempla la normativa
en el ánimo reportado.
-Dijo lo previsto- Apuntó la enfermera.
En contraposición,
el enfermo
siempre tiene la última palabra.
Opere.