Me despierto quedita al oír al zorzal,
cantarle una rima al hermoso rosal;
el vergel colorido se ha enorgullecido,
y las bellas flores se han abierto más.
¡Esta loa que trina es amor que vive en una espiral!
…es poema cantado en delirio y anhelo
a los sueños de una dama que viste de coral.
Es rocío que se asoma como sudor y lágrima sobre la casta amapola.
Es el llanto de las nubes que suave se desliza en las piedras sudadas,
sobre el ocaso perdido buscando el oriente,
sobre el cálido susurro del viento en la cimiente.
Cuando canta el zorzal cerca de mi ventana,
entona un dulce trino que no es para el rosal,
es para la primavera y para las hojas caídas cerca del matorral.
Le canta al brillo de los campos, a las olas del mar;
al alba y a la aurora,
al néctar de las flores y a mi palpitar.