Ver el archivos adjunto 39192
Jamás la ausencia
me hará sentir, esquiva
de ese amor tierno
que brama y envuelve
sin máscara,
sin misterio...
Jamás
la sentencia perpetua
me hará abandonar la razón
donde pronuncio tu nombre
sin culpa...
La derrota es inaplazable
tras el umbral de la partida,
pincelada suave del destino
incrustada
en el naufragio anhelante
de ilusiones,
donde jamás
la urgencia de soledades
revertirán
la distancia cómplice,
que enreda
sin tregua,
lo que fue...
Yo, jamás olvidaré ni tu Nick, ni este hermoso poema.
Un abrazo.