Diré que en más de una ocasión los sueños no me han dejado más que ciertos malos sabores de boca, enfrentamientos con ciertos miedos y represiones, no muy bonitos que digamos. Así bien, también habría que reconocer que en el último año me han traído la forma más tangible de volver a ver a mi hermana que extraño mucho.
Ahora pues, platicaré sobre el sueño que tuve esta noche.
Es la segunda ocasión que voy a un lugar que es llamado Tepito, pero que no es Tepito, porque este, el de mi sueño se encuentra más cercano a una colonia vecina del barrio de tepito, llamada "La Morelos". En mi primer sueño referente a ese lugar de comercio ambulante recibí mi primer contacto sensitivo con lo que es ser apuñalado. En verdad que el sentir fue tan real, que igual cuando me apuñalen ya habré de comprobar que es una sensación tan fría.
Concerniente a este segundo y más menos reciente sueño puedo rescatar lo siguiente.
1) Llego a este lugar de pronto, sin transporte de por medio. Son como las cinco de la tarde.
2) Entre diversos puestos de los que no me fijo cuál es la mercancía, llego a un puesto en donde venden revistas y cómics.
3) Dentro de esas revistas y cómics, encuentro números no existentes de una serie mexicana llamada "Cristobal el brujo". También encuentro algunos cómics de Batman, lo raro es que están diseñados de la forma en que las portadas de "Cristobal el brujo", o sea, a dos tintas y con el estilo del grabado mexicano. Algo muy distinto a lo que hace la DC comics con sus mercancías.
4) Ahora, lo que más me impresionó no fue ni Cristobal ni Batman. En este caso fue un comic que nisiquiera existe. O bueno, no tengo noción de que exista. Se trataba de un Comic llamado Anabantha, el nombre de una banda de gothic rock mexicana, la cual admiro, pero igual ni conozco tanto.
5) Pregunté el precio de la publicación en cuestión a un hombre que era entre fuerte y robusto, entre moreno y cacarizo, entre amable y enojado. El precio de la publicación era de tres mil pesos. Así, es. tres mil pesos (casi 300 dlls) por toda la serie.
6) Tomando en cuenta que estaba muy caro para ser ejemplares maltratados seguí de largo. Algo habré hecho pero no recuerdo bien ese transcurso más que una caminata a través de puestos y locales bastante decadentes, como sacados de un juego de video del super nintendo llamado Final Fight. Locales de maquinitas, videojuegos pues, en malas condiciones, con esa luz ahogada que les caracteriza, con esas cabinas recubiertas con maya metálica para evitar los robos.
7) Al finalizar la caminata me encontré con un individuo que adiviné tenía ganas de asaltarme. Di vuelta y me encontré con otro. Por extrañas circunstancias de la vida me encontré sometiendo a alguno de esos dos tipos hasta el punto de meterle algun filón en el vientre y pasárselo de largo por todo el torso hasta desangrarlo, de una forma, creo yo, mortal.
8) Aparecí dentro de un lugar que tenía una mezcla de bodega y rastro. De bodega porque era un lugar muy ámplio, de techos altos y profundidades vacías, y de rastro porque según mi recuerdo podría tener algo así como lozeta blanca de recubrimiento en sus paredes.
9) Algún raro sentimiento de culpa me hizo pensar, eso creo al recordar lo sucedido, que si me arrancaba la lengua, me dejarían salir de mi encierro.
10) En la misma como bodega, como rastro, me encontré con una persona que tenía cara de pocos amigos, asesino, hombre rata, vagabundo, y le entregué una bandeja con mi lengua, un ojo y otra cosa más que no recuerdo.
9.1) Yéndome un poco atrás, a ese momento de cortarme la lengua, mejor dicho, a ese momento en que ya no tenía lengua, me puse a pensar qué sería de mí ahora que ya no tenía lengua. Mis pensamientos viajaron más allá del dolor, que creo, no sentí. Mis pensamientos estaban centrados en mi vida sin el habla, en mis ganas de hablar y no poder argumentar palabras a falta de mi lengua. Tal vez ese era el miedo reprimido de este mal viaje, el miedo a poder dejar de comunicarme.
Lo bueno de todo es que desperté como de toda mala o buena pesadilla, y pude reafirmar eso de que los sueños son esas noveluchas escritas por una salamanadra.
Gracias a Dios, el que sea, quien sea, como sea, o quien no sea.
Ahora pues, platicaré sobre el sueño que tuve esta noche.
Es la segunda ocasión que voy a un lugar que es llamado Tepito, pero que no es Tepito, porque este, el de mi sueño se encuentra más cercano a una colonia vecina del barrio de tepito, llamada "La Morelos". En mi primer sueño referente a ese lugar de comercio ambulante recibí mi primer contacto sensitivo con lo que es ser apuñalado. En verdad que el sentir fue tan real, que igual cuando me apuñalen ya habré de comprobar que es una sensación tan fría.
Concerniente a este segundo y más menos reciente sueño puedo rescatar lo siguiente.
1) Llego a este lugar de pronto, sin transporte de por medio. Son como las cinco de la tarde.
2) Entre diversos puestos de los que no me fijo cuál es la mercancía, llego a un puesto en donde venden revistas y cómics.
3) Dentro de esas revistas y cómics, encuentro números no existentes de una serie mexicana llamada "Cristobal el brujo". También encuentro algunos cómics de Batman, lo raro es que están diseñados de la forma en que las portadas de "Cristobal el brujo", o sea, a dos tintas y con el estilo del grabado mexicano. Algo muy distinto a lo que hace la DC comics con sus mercancías.
4) Ahora, lo que más me impresionó no fue ni Cristobal ni Batman. En este caso fue un comic que nisiquiera existe. O bueno, no tengo noción de que exista. Se trataba de un Comic llamado Anabantha, el nombre de una banda de gothic rock mexicana, la cual admiro, pero igual ni conozco tanto.
5) Pregunté el precio de la publicación en cuestión a un hombre que era entre fuerte y robusto, entre moreno y cacarizo, entre amable y enojado. El precio de la publicación era de tres mil pesos. Así, es. tres mil pesos (casi 300 dlls) por toda la serie.
6) Tomando en cuenta que estaba muy caro para ser ejemplares maltratados seguí de largo. Algo habré hecho pero no recuerdo bien ese transcurso más que una caminata a través de puestos y locales bastante decadentes, como sacados de un juego de video del super nintendo llamado Final Fight. Locales de maquinitas, videojuegos pues, en malas condiciones, con esa luz ahogada que les caracteriza, con esas cabinas recubiertas con maya metálica para evitar los robos.
7) Al finalizar la caminata me encontré con un individuo que adiviné tenía ganas de asaltarme. Di vuelta y me encontré con otro. Por extrañas circunstancias de la vida me encontré sometiendo a alguno de esos dos tipos hasta el punto de meterle algun filón en el vientre y pasárselo de largo por todo el torso hasta desangrarlo, de una forma, creo yo, mortal.
8) Aparecí dentro de un lugar que tenía una mezcla de bodega y rastro. De bodega porque era un lugar muy ámplio, de techos altos y profundidades vacías, y de rastro porque según mi recuerdo podría tener algo así como lozeta blanca de recubrimiento en sus paredes.
9) Algún raro sentimiento de culpa me hizo pensar, eso creo al recordar lo sucedido, que si me arrancaba la lengua, me dejarían salir de mi encierro.
10) En la misma como bodega, como rastro, me encontré con una persona que tenía cara de pocos amigos, asesino, hombre rata, vagabundo, y le entregué una bandeja con mi lengua, un ojo y otra cosa más que no recuerdo.
9.1) Yéndome un poco atrás, a ese momento de cortarme la lengua, mejor dicho, a ese momento en que ya no tenía lengua, me puse a pensar qué sería de mí ahora que ya no tenía lengua. Mis pensamientos viajaron más allá del dolor, que creo, no sentí. Mis pensamientos estaban centrados en mi vida sin el habla, en mis ganas de hablar y no poder argumentar palabras a falta de mi lengua. Tal vez ese era el miedo reprimido de este mal viaje, el miedo a poder dejar de comunicarme.
Lo bueno de todo es que desperté como de toda mala o buena pesadilla, y pude reafirmar eso de que los sueños son esas noveluchas escritas por una salamanadra.
Gracias a Dios, el que sea, quien sea, como sea, o quien no sea.