Soy un ave invicta en este transitar,
viajera con la luna donde comienza el mar,
donde los crisantemos se besan con las gemas
sembrándole dudas a la tímida azucena.
El sol rinde homenaje al azul de los cielos
y a la noche obscura de diamante escarchada;
el equinoccio de la vida es equidad de los días
que viajan placenteros por las nubes errantes.
Es este el escenario de la querencia de un querer,
carencia pusilánime o quimera que incinera sentimientos y penas
en la quejumbrosa dolencia
que a diario le condena.
Cuando la luna duerme…
No tiene orgasmo la noche;
se confunde el amor en éxtasis de reproches;
se pierde el norte en la brújula del tiempo,
envejeciendo lento cada ápice del cuerpo.
Mientras…
Desde la ventana de mi habitación, y, acostada en mi cama,
tomo mi almohada y duermo intentando poder soñar
con el ave invicta en su largo transitar.
Y… vuelo con ella al sol…
Dibuja el firmamento a tantas lunas dormidas
sonriendo de contento donde termina el mar.
Imploremos juntos a este nuevo año que se asoma yá por tu ventana, que traiga un luminoso sol, que llene todo tu mirar de color e ilusión viendo flores en tu salón y quien sabe si quizás tambien en la alcoba para que la luna sea complice de los gemidos placenteros de tu noche...Ruego porque así sea. Merecidos es...Felices momentos tengas antes y despues del umbral...Dejo en ti mi paz y las estrellas...
Vidal