Duerme el sentimiento en el rojo rosado que llevan mis versos.
Una imagen llega y se perpetúa en perenne anhelo.
El deseo abraza a palabras que queman…
La ilusión se pierde entre los corozos,
las hojas susurran secretos al viento;
y se insurrecta la arena en un torbellino por el árido desierto.
Mis ojos están aun bien abiertos.
Mi subconsciente está hipnotizado y sueña despierto.
Te veo llegar en los siete colores del brujo arcoíris,
veo como el aura de los mares se viste de glamur después de la lluvia,
sobre la casta vivencia de las níveas nubes.
Te acercas a mí un poco callado…y me das un abrazo.
El hada de un cuento parece real en la fantasía del color del bosque;
el alma de la brisa se ha almacenado en el bullir del viento,
y una gota de rocío ha caído al río y se va ahogando en el camino al mar.
Entonces llegaste y tomaste mis manos,
tus ojos negros tenías clavados sobre mi mirar;
el sol se ocultaba con las hojas secas…
sonaban los huesos del valle en reposo,
como una matraca por el matorral.
No te conocía, tan sólo en mis sueños.
Los meses pasaron y tu bella imagen desapareció…no la recordaba.
Me veo de repente hoy en mi vigilia,
me vino de pronto desde mi interior…
y se abrió de nuevo el camino onírico que me llevó allí,
fue una sensación de “”yo estuve aquí””…
Más sin embargo me faltaba algo,
tal vez un cariño, o simplemente tú,
para completar mi total “”DEJÁ – VU”””.
Me encantó este paseo por tu bosque encantado. Aunque ahora que lo pienso...¡Yo estuve allí!
Besos te acompañen como esas hojas que ante tu mirada bailando caen a tus pies, depositando su bello sueño de volar por un mágico momento...El presente...El ahora...Lo que es...
DEJARSE LLEVAR
Vidal