Te regalo de mis manos un poema y una flor;
cordilleras y montañas, un cálido rayo de sol;
topacios y rubíes en una cadena de amor;
besos y abrazos... mi ayer, mi mañana y mi hoy.
No desprecies por favor las ansias de mi boca,
ni el anhelo ensangrentado que han buscado
las hormigas caminando en las hojas de las rocas.
Te entrego en mis suspiros, este canto otoñal,
mis tantos sonidos mudos cansados ya de llorar,
el candor de una azucena, creciendo en tu ventanal,
las notas tristes de una rana, cantándole a tu mirar.
En tu faz enrojecida veo la pena y la ansiedad
porque sé que aunque no quieras aun me habrás de amar
y si me odias y desprecias... no podrás dar marcha atrás.
Me ha encantado pasar por aqui, Saludos