El derroche del deseo desencadena al sufrimiento,
llanto amargo, cruel partida…
Olas verdes reventando por la ruta de la vida;
noche obscura que de blanco, va luciendo revestida.
Las caricias han perdido todo encanto por pasión;
no pensaba y soñaba con su dulce encantador,
era cobra que dormía en el cesto del amor.
Complacía su mirada como a todos sus sentidos
con la letra del bolero que le cantó al oído .
Las penas se ahogaban en la espesura del panal,
lloraron las sirenas su canto solitario
emergiendo en la noche, sentándose cuidadosas
sobre las lamosas rocas
viendo reventar con fuerza las verdes olas del mar.
Desencanto de ese sol que habitaba en los ojos negros,
un hechizo turbulento atando cuerpo con cuerpo
sortilegio de luna llena sucumbiendo en cada flecha
y llevándose consigo las aventuras de Cupido.
Un abrazo amiga.