Cuando el nació, fue la primera vez que vi la luz,
mis raíces estaban en sus alas, algo me arrastraba,
justo donde el estaba y volvía mi presencia su sonrisa.
Fueron mimos y muchos abrazos que compartimos,
fueron caricias que aun, nosotros mismos nos dimos,
fuimos parejas la mayoría de los años de nuestra vida.
Pero no estábamos solos, había un mundo allá fuera,
y algo peor, había "otros" allá, otros más queriéndonos,
y yo solo quería querer aquella vez que lo conocí...
Cuando el nació, fue la primera vez que vi la luz,
vi sus ojos, y me vi a mi casi idéntica en aquel rostro,
que me reflejaba cada parte de mis facciones...
Parte de mi vida pase contaminándome en el reflejo
de mi fiel acompañante, eramos sombras de nuestras sombras,
y sollozos de nuestras vivencias siempre unidas en sintonía.
Ante lo primeros veinte años de compañía,
la perfección empezó a decaer, y empezó a ser real,
mi amor por el esclarecía en otra chica, en otro ser.
Y alguien más tocaba a mi puerta, y no era el.
La vida no esta hecha eternamente para dos corazones unidos,
ni aunque tuvieran amor fiel y muy grande el sentimiento,
pues los hermanos, solo con amor de hermanos se pueden querer...
Y entonces...
Fuimos felices, cuando el otro, encontró la felicidad con otra persona.
Con mucho cariño