Divagando por el bosque entre árboles sin hojas;
escucho el roce de las piedras
arrastradas lentamente por el agua de los ríos;
abriendo a paso lento su ruta por el follaje
hasta acabar con la duda que sin piedad se ha clavado
al centro del alma del sol que ya no es incandescente
y envejece día a día.
El horizonte me guía cuando el sol se alza en cielo.
Mi corazón palpita ahogando sus deseos.
En las olas del mar navega el grito que clama
por el sigilo dormido en los ojos azabache
[de amarillos girasoles,
que buscan en el amor a la fuente que ha secado
el flujo de sus pasiones.
Observo en el infinito el vuelo de las gaviotas…
no hay aguja en la bitácora indicándoles la ruta,
se dirigen por instinto hacia el sur de la emoción,
y sobre las motas blancas del cielo bicolor
se desmayan por la sed que las asfixia de calor.
Quisiera ser como ellas… saber hacia dónde voy;
descubrir en las estrellas cómo he de encontrarte a vos;
viajar con la ilusión del amor…y un nuevo día,
encontrar tu fiel sonrisa para amagar mi dolor.
Refrescarme bajo el cedro o a la sombra de abedules;
y junto al quieto manantial, cantar mis versos a la luna,
bosquejándole esperanzas como en una canción de cuna.
Regresa a mí ese día en este presente aciago.
Las páginas amarillas del libro de los recuerdos
se han quedado disecadas en el cajón del pasado
junto a la tinta indeleble con que he escrito este poema,
que luce descolorida al desbordarse en el valle
el llanto de tantas penas.
Mi opinión como siempre es como una ligera brisa, que en absoluto empuja pero si acaricia a cada poro de piel sin levantar una escama sola…
Pero es bueno divagar, amarillear en el intento como bien hacen los árboles que observas en tu cuadro, desnudos de hojas, de gestos cariñosos que estimulen las caricias de la vista y del mismo aire que con hojas susurra y ahora silba…
Es bueno soltar todas esas hojas y dejarlas. No morir con ellas, ellas tampoco mueren, pero hay que dejarlas caer para su transformación, en nuevos nutrientes que ascenderán alegres por la misma savia.
Cuando esto ocurre es el presente, pero eso augura próxima y bella primavera. ¡Así sea en ti!
Deja el agua correr, en ese fluir de arrastre, por inercia se llevará la pena…Porqué retener es presa y condena…
Mi paz es parte de tu linda naturaleza, ahí la dejo. Sea compañía bella…
Mi amor te envuelve…
Vidal