Desea una flor sentir su presencia,
abrir los sentidos a toda su esencia,
quemar las ideas en su padecer...
y al caer la noche poder comprender
el amargo dolor...hiel de su rencor.
Y tiene la flor los ojos ya secos,
perdió la humedad de tanto llorar;
la voz de la hoguera se apagó de prisa,
libróse su alma...le dejó de amar.
Ahora la flor se encuentra felíz
...le dieron un nombre como al Tulipán,
que se abre galante ahí en el jardín
cerca del rosal.
Exige la flor que sea felíz.
Siempre me aconseja e impulsa a seguir;
guía mis pasos en largo camino
apartando espinas
junto al matorral.
Y quiere la flor que encuentre yo a Dios,
en el canto y risa de aquel ruiseñor,
en cada jazmín que sonríe al viento,
en las azucenas, clamor, beso y verso.
¡Ausencia que angustia y que mata!.
...Y ahora, muy triste la flor
pétalos desflora...
trozo de carbón que yace apagado,
ceniza y arena, todo se ha acabado.
Este poema ha sido incluído con una breve biografía de su autora por el Centro de Estudios Poéticos de España en el Libro "Impresiones y Recuerdos", el pasado mes de Febrero/09.
Muy bello poema. (Y ordenadito, jajaja) Ha sido un placer acompañarte...
La parte oscura de la luna es mitad indivisa de la parte agraciada con la luz que la mira. Más cada extremo predomina porque no tiene giro como la Tierra que dando vueltas alrededor del sol a todos los rostros en un día nos ilumina. Más en los corazones que duermen en sombras debería haber un giro hacia la luz para difuminar esas sombras...
¡Feliz noche, bello amanecer tengas!
Vidal