¡Diosito se inspiró cuando te hizo a vos!.
Pensó en el glamur del blanco de las nubes.
Te perfiló en el dulce canto que entonó el ruiseñor,
descubriendo el encanto que hay en tu tierna voz.
Se sumergió en las aguas de la laguna azul,
mientras los pájaros silbaban tu belleza
[al susurro de los vientos;
y te moldeó en la arena con el canto de sirenas,
que bellas y serenas emergían de la mar.
¡Diosito se inspiró cuando te hizo a vos!.
Esculpió tu rostro en fineza sin igual;
delineó tus ojos con la miel del panal;
trazó tu nariz en ángulo perfecto,
mientras de nostalgia recubría tu intelecto.
Tus cabellos rizó en seda luminosa;
tu cielo escarchó con cientos de diamantes;
divina inspiración en ónix y azabache.
E hizo de las nubes tu cuerpo curvilíneo,
de gran sensualidad y tierna delicadeza;
te cubrió con el candor virginal de una azucena,
con el carmel de los claveles hizo de vos una doncella.
Perfecta creación dio en cada pincelada,
con el rojo del coral te pintó labios y boca,
desplegó tus movimientos en los reflejos del sol,
atesoró tu espumosa sonrisa y tu faz enamorada
en un eclipse de luna sonriendo en la noche obscura,
en las alas placenteras que trae la madrugada.
Desmáyanse los lirios ante tanta belleza.
Él te hizo mujer de los pies a la cabeza;
gencianas y amapolas te hacen reverencia,
orquídeas y camelias enaltecen tal belleza.
¡Dios sí que se inspiró cuando te hizo a vos!.
Te moldeó especial, con barro de dolor.
Te enseñó a llorar con lágrimas de amor,
te hizo una reina llena de sentimientos
dejando atrás orgullo, envidia y deslealtad.
Se moriría una flor si la amasen con cariño
cuando realmente ha sido creada con el roce de la seda
que suaviza dulcemente cada ápice de amor.
El soplo de deidad que dio vida a ese barro
era pleno y solidario… estaba lleno de amistad…
del amor verdadero que sólo un padre puede dar.
Por eso en tu conciencia no deja de sonar
el eco de campanas diciendo sin cesar:
“”Ama mujer a Dios antes que a nadie más””
que tanta inspiración tan sólo la encontró
en la fragilidad de tu alma enlutecida
llorando ante el clamor por amar con entrega
a quien no lo merece y no le hace feliz.
Recuerda solamente ¡oh sufrida mujer!:
¡Diosito se inspiró cuando te hizo a vos!
…Y lo hizo pensando en hacerte feliz
al llenar tu camino de blancos pergaminos
en donde ha escondido una sonrisa de amor.