Dibuja el cielo azul una blanca sonrisa,
porque bajan de prisa amor, beso y caricia.
Y el sol resplandeciente, desprende sus colores…
Amarillos-violáceos sobre blancas azucenas.
Y el viento susurra a las hojas secas,
que hay almas viajeras envueltas en la niebla,
y que en la madrugada cuando arrecie el frio,
buscarán su mitad entre ayes y lamentos.
Al unísono los pájaros le van cantando al follaje,
al verde de las olas de los infinitos mares.
Va arrastrando el río el gemir de las piedras,
que aun se ven en sus aguas cristalinas
como dibujadas por el orgasmo de un pincel,
que un artista plasmó en su lienzo
sobre la arena rosada.
La mirada de miel de las garzas verdes,
resaltan el blanco de los arrozales en moreno vaivén ;
en el celeste universo, las gaviotas blancas,
lucen con orgullo su hermoso plumaje,
en donde fenecen beso y ocaso,
con el pensamiento del ángel azul
guardián de los tiempos.
Vaga el corazón con dulces palabras,
y abre contento sus alas al viento,
donde el pensamiento es un torbellino
de luna menguante en eclipse de amor,
junto al dulce hechizo que lleva en su trino
en su agonía el fiel ruiseñor.