Se ha dibujado en las nubes la sonrisa del tiempo,
el orgullo del sol en la sombra de los vientos…
El balcón del ruiseñor con las flores se adornaba,
dormitando en las caricias que el amor había soñado.
Tu mirada se refleja en la espuma de los mares,
en la brisa circulante, en el vergel florecido,
junto al beso que se siente con el hielo derretido.
Ha cantado el ruiseñor en el portal de la aurora,
al color del arcoíris que en el cielo se atesora,
a cada suspiro del valle, al oleaje de los mares,
porque te he encontré de nuevo…autor de todos mis males.
Se alegra el jardín con las almas que caminan,
en el Edén de la vida, con el ocaso que huía;
mi canto se apagó dentro del atardecer,
con el canto de los güises anunciando tal querer.
En ese mismo camino te estoy esperando yo,
para tomarte de la mano y cantarte este poema
con rima de trovador;
con las nubes dibujando el eco de tanto amor,
que lento se resquebraja y vuela como una estela
hacia el balcón del ruiseñor.