La noche no tiene: nubes, ni dulces ni nada...
Retumban las oraciones en la capilla,
retumban tus nombres en el vacío, te llamo;
entre los surcos de las cicatrices. Volvías
como siempre vuelves: con polvo en los ojos,
con desvelos en tus movimientos precisos.
Eternamente se abre la puerta desnuda
temblando por la humedad de la lluvia; estás
parado serio con apodos en tu espalda
con suspiros de amores enlutados: rugen
desesperantes las espumas de los mares,
sondean con furia los vientos por el suelo.
Te cuento entre las estrellas de la noche
te cuento entre las arrugas de su cara:
en lágrimas de días sin violetas,
en tobillos rotos del destino.
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Guadalupe Cisneros Villa
Monterrey NL/Dallas Tx
19/04/2013
Gracias.
Besos con toda la luz del silencio.