1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Escuché esta mañana lo fuerte que bulle el viento.
    Su oscilante susurro, circula libre en el tiempo;
    y en el camino la niebla va ocultando al sol,
    justo cuando una alondra besa despacio al amor.
    Deja sentir su mutismo aquel pájaro cantor,
    es que dejó el corazón en el caracol de la flor,
    en el aliento de una rosa que ha sido arrastrada al mar,
    en la pena de un jazmín que viendo al cielo solloza,
    con el llanto de los ríos abrumando al querubín
    que está soñando en el Edén con carmín y primorosas.
    Y el viento sigue bullendo con tal intensidad,
    que las nubes se ocultaron cuando cantó el zorzal,
    cuando el lirio del zaguán perdió toda su elegancia.
    Cerca de la cascada donde canta el ruiseñor,
    llevando en cada trino el secreto que la ostra le confió:
    “”de sutil grano de arena…he cultivado una piedra,
    que es más blanca que la luna y brilla como aceituna,
    como la nieve ante el sol o el nácar del marfil,
    es la perla más hermosa engendrada en mi jardín””.
    Y el viento sigue bullendo aruñando a la pradera.
    La espuma blanca y el salitre van quedándose en las piedras;
    el ocaso cae donde se acaba el mar,
    muy cerca del horizonte donde nació un girasol…
    detrás de la montaña donde vuelan las gaviotas para hacerse el amor.
    Al fondo de este paisaje…un verso, un beso y una flor,
    se han fundido con el eco de la voz de tanto amor,
    se talló un suspiro en cristal al amanecer,
    y la gloria veta al querer en un mustio atardecer.
    Los gemidos de la angustia los perdió el viento oscilante.
    Y la dama que ha escrito estos versos elegantes
    se desmaya con la llamas apagadas de las velas,
    y el fuerte olor a mirra que despide el incensario.
    ¡Sigue bullendo el viento!.
    No se detiene el aliento del humo del cigarrillo,
    que se ha fumado la musa enfrentando duras penas.
    El fuerte presentimiento que llevan sus pensamientos…es solamente eso:
    “”La magia del hechizo que ha roto las cadenas
    a su espíritu atrapado por amor a esa ánima
    que sin piedad le condena””.
  2. Cada mañana junto a mi ventana, se viste un canario del color del sol.
    Sobre la palmera verde como el mar, entona su trino el fiel ruiseñor,
    y en cada estribillo cargado de amor, va verso y canción al jazmín en flor.
    Se juntan el sol y el aire sutil en talla perfecta.
    Cada sentimiento se ve reflejado en el cielo azul,
    y el dulce canto de aquel pajarillo vestido de sol,
    es la clave y seña para enamorar
    a un corazón que entre tumbo y tumbo se ha llevado el mar.
    Se pasó prudente el invierno ancestral,
    sin tiempo y sin vida para regresar;
    y cada mañana justo en el balcón,
    se abren los chotes del jazmín en flor.
    Un alma viajera por el horizonte, fugaz y efímera en las nubes blancas,
    va y busca al canario dorado y al sol,
    y escribe las letras del canto que lleva el misterioso eco de la palabra amor.
    Y cada mañana junto a mi ventana, se viste un canario del color del sol.
  3. Yace en el pasado mi pena y mi congoja.
    La hoja del cristal que hiriera mis manos,
    se perdió con las espinas del lirio y la azucena,
    con los pétalos de las rosas rojas
    y la azulada sangre que circula por sus venas.
    Me aturdo con vino tinto del seco viñedo en flor.
    Deshojo margaritas deseando encontrar al amor.
    Un trébol de cuatro hojas es mi talismán protector.
    Mi corazón está preso en la cadena del amor.
    Me embrujó la mirada del ónice de tus ojos,
    con la yerta pasión de mi opacado otoño.
    Soy bohemio y poeta…hago versos al amor;
    prosas y cuentos de hadas…al humilde soñador;
    rimas y estribillos al trino del ruiseñor.
    Mis sentidos aturdidos al efecto del licor,
    hacen de este poema la lira de un trovador,
    bajo un tenue destello de luna y un cálido rayo de sol.
    Y te amé como a ninguno, dulce luz de mi existir;
    fuiste el elíxir que la alondra, dejó sentir al vivir;
    brisa al atardecer… néctar de mil flores.
    ¡Ay!, si del arcoíris pudiese tomar sus siete colores,
    la brisa engalanaría a la brizna de la aurora;
    se desnudaría mi alma con el canto del gorrión;
    estaría aturdido mi espíritu con mis ojos aun llorosos,
    se detendría mi corazón por no poder amarte más.
    Si en mis manos estuviese…el tiempo regresaría;
    al vergel, a los campos, con mi llanto regaría;
    y el amor que un día te tuve, mi volcán despertaría.
    Ni vino tinto, ni blanco; ni whisky, tequila o ron,
    me aturdirían de nuevo;
    atolondrada estaría si en el aire respirara tan sólo el olor a ti,
    y la gloria de una orquídea desinteresadamente me ayudaría a vivir.
    Las delicias del deseo volvería a descubrir,
    y la sangre de mis venas sería vino circulando por mi añejado existir.
    Soy un bohemio en el cuerpo de un poeta.
    Espíritu de clavel y humo de incensario…
    despidiendo aromas dulces a sándalo, lirio, mirra,
    rosa y quizás laurel.
  4. Sonríe la luna llena envuelta entre las estrellas.
    Ella está en armonía con poesía e historia.
    La noche se ha vestido con el consuelo del cometa,
    con la bruma del cerezo y la nostalgia de los besos.
    No es fábula, ni es cuento…es la leyenda de ella,
    difundida por el campo con el olor a rocío,
    con la brisa de la duda hacia el sol enloquecido.
    El barómetro sensible ha medido su alma en pena,
    la debilidad y angustia han taqueado sus venas;
    …carencia repentina de amor entre la niebla,
    ella perdió la mirada en el encanto de la nada.
    La infinita verdad alivia su soledad,
    robó la espina de la rosa y la llevó a la sombra de la eternidad.
    Su infinito deseo escondió en las montañas,
    con el ánimo frío de armonía y sobriedad.
    La bruma en la madrugada le abraza con los brazos de su almohada.
    Sus sollozos se pierden con debilidad que alivia
    y se cura en el silencio con el olor a aire puro,
    con aroma sutil a incienso.
    Y ella recuerda su vida entre la bruma dormida,
    a su alma lastimosa donde el corazón anida.
    Ha sido la triste nostalgia de una historia bella,
    es el consuelo absurdo de la leyenda de ella.
  5. Abruman los recuerdos a mi herido corazón
    que se encuentra adolorido porque perdió tu amor;
    el silencio del quejido se ha asilado en el eco
    de la angustia perenne que cifra mi dolor.
    En depresivo llanto las infinitas lágrimas,
    aquejumbran a mi alma por tanta soledad
    y al pájaro amarillo que dulce me cantaba,
    y lloraba conmigo por su ebrio mirar.
    Mi espíritu ahora clama desde su interior,
    que le halen la espina que le causa dolor;
    …se ausenta entre las nubes muy cerca del ocaso
    hacia el acantilado donde murió su amor.
    Y sigue divagando por el camino onírico,
    llegó hasta el arcoíris el diluvio de su llanto,
    y batalla consigo en su triste desamparo
    en donde se ha quedado clamando por perdón.
    Batalla que ha librado mi pobre corazón,
    en el dolo constante que anida a su pasión.
  6. Tengo el alma desierta y sedienta de cariño,
    va buscando entre los lirios a un romántico amor
    para entregarle los sueños del beso que ha escondido
    entre los pétalos blancos del bello jazmín en flor.
    ¿Por qué las azucenas han logrado abrazar
    en su blanco intachable el dolor que me causa tanta ingratitud?.
    Si pudiese viajar de la mano con el tiempo,
    sería como una hoja que vitalicia chirrea, mecida por el viento…
    juro que te encontraría oh dulce pascua en mi adviento,
    en el incansable susurro del cariño en beso y verso.
    Se reventarían las olas salitradas sobre la brillante arena,
    la espuma de nuestro amor quedaría estampada en las rocas;
    del horizonte emergería una lágrima del río,
    el canto de los cenzontles y el de las garzas verdes;
    la voz de la esperanza callada y clandestina,
    se dejaría escuchar entre la multitud de las nubes blancas.
    Mi alma sigue oculta en esta gran vorágine
    y anónima se arrastra a una copa de vino,
    busca en el sabor de las uvas añejas
    a tu incógnito amor con piel de azucena.
  7. Quiero besar tu boca,
    saborear tu fresco aliento.
    Dejar la puerta entreabierta
    para que puedas entrar.
    Destapar la delicia
    que ocultan los deseos
    con la hoja seca otoñal
    que sutil arrastra el viento.
    En el iris de tus ojos
    veo mi imagen clandestina,
    al sumiso rayo de luna
    que estremece de lujuria
    por la locura que embruja
    a los poros de mi piel.
    Se arpilla en la arena
    con el canto de las sirenas,
    aquella boca carnosa
    de labios carmesí.
    Boca que se ha emborrachado
    de besos y vino tinto,
    añejados con las penas
    y la turbulenta sangre
    que circula por mis venas.
    Esta presumida anécdota
    que se viste sigilosa
    con las flores del solar,
    se atrevió a volar desnuda
    por el vergel que embellece
    a la entrada solitaria
    que lleva hasta el portal…
    buscando cada día entre los rayos del sol
    el sutil significado de la palabra amar.
  8. ¿Anhelo?. ¡Sí!.
    Son las ansias de tenerte para siempre junto a mí.
    Que inhales de mis poros el aire que lleva amor,
    que llores y suspires por mi amoroso corazón;
    verte arrancar las caricias de las begonias del vergel
    y que en cada abrazo le hicieses un verso al néctar de mi piel.
    Que escuches mis suspiros exhalando tal placer,
    con las gotas de tu lluvia que me mojan sin querer.
    ¡Qué fogoso este deseo que hace dulce a la hiel!.
    Es un hechizo de brisa cuando la risa se eclipsa
    en la luna clandestina o en el ocaso de cien soles,
    es dar un beso al horizonte con la nostalgia de las flores.
    Abrumada me pregunto:
    ¿Es en vano tanta pena si por el hecho de amarte
    tus besos me condenan?.
    He pensado seriamente deshacerme de ti,
    y no puedo vida mía porque eres la miel de mi existir.
    ¿Anhelo?. ¡Sí!.
    Son las ansias de tenerte para siempre junto a mí.
  9. Mi alma carga en secreto el devaneo de mi piel,
    es que lleva anidado el deseo como hiel;
    veo alzarse en mi ventana al airoso vergel,
    con azucenas, lirios y hortensias de papel.
    Se regocija mi cansancio en la lira y en el verso,
    en las cafés mariposas volando hacia su querer;
    ahí donde el amor es umbrío y el rosal un lodasal,
    donde se hunde la espina que le causó tanto mal.
    Aun vive dormido en mi sangrante corazón.
    Viaja, llora y suspira entre gotas de pasión.
    La sombra de la angustia se ocultaba en el rincón,
    …yace fenecida junto al resto de los cirios,
    por el llanto derramado donde se perdió el perdón.
    Las constelaciones que adornan el cielo,
    junto a la luna blanca lloran por mis deseos;
    se desprenden de allá arriba
    y caen con lentitud como trozos de granizo,
    … se reflejan cual diamantes en las rastrilladas olas
    sumiendo al tranquilo lago en la fuente cristalina
    del agua del manantial.
    Yo viajo con mi lloro y mi suspiro y me oculto en el rincón.
    Mi llanto derramado trata de inundar completo
    el secreto recoveco donde se perdió el perdón.
  10. ¡Qué lento es el padecer que se anida en mi interior!.
    ¿Es duda o quizás amor?.
    ¿Es dolor hecho canción?.
    ¡No!.
    Los celos han invadido de angustia mi corazón,
    se han clavado como espinas, dañándome tal pasión.
    ahora mil rosas blancas van creciendo en mi andurrial,
    son recuerdos de aquel beso que me diste en un suspiro
    llegando al matorral.
    Esas espinas son agujas finas con veneno de escorpión,
    y van adornando los pétalos del clavel y del bello jazmín en flor…
    las jacarandas de violáceo encendido,
    son fruto de amor maduro, eclipsando sol y luna,
    sobre el reverdecido bosque, fiel secreto de las runas.
    Metástasis ha hecho mi alma confusa en el horizonte,
    ardiendo como la arena en el caliente desierto
    y grabando en mis venas el rojo vivo de la sangre
    que lento va transitando por el huracán de mis penas.
    Y en un espejo claro de agua, en lago quieto o manantial,
    veo cómo llora el río al arrecife de coral;
    …y mi crudo padecer latente como en los sueños,
    hacen palpitar mis lágrimas en el embravecido mar…
    es el fenecido deseo de las rosas yertas,
    eclosionando sus pétalos donde se erosionan las rocas,
    con la luna llena agitando la marea,
    cuando el blanco de una azucena ha recubierto tu verbena.
    Recurro a Yemanyá, patrona del pescador;
    le pido mi amor se escape y acabe tanto dolor…
    metástasis de amor fortuito, no sientas ya compasión,
    y solicito al cielo… “”mercy”” en mi favor.
    Veo los besos de la abeja refugiándose en la flor,
    veo el abrazo de los chotes,
    escucho el canto del ruiseñor;
    odaliscas, calamares, busco la cura de mis males
    sobre la esponjada arena de espuma blanca y agua salada,
    ya mi espíritu liberto, invadiendo va mi cuerpo de la libre realidad.
    ¡Es verdad!...
    La cruel mentira de su amor
    son espinas de una rosa, de un cactus y un nopal,
    son oasis del desierto, espejismo en mi mirar;
    es la sed cual hiel que mata, a la miel que hubo en mi amar;
    es el eco de la conciencia en la noche fenecida,
    es mi grito de clemencia en el limbo fallecido…
    o metástasis de los cirios sobre el rocío dormido.
  11. Emigré quedita como una gaviota
    que extiende sus alas queriendo atrapar
    a la sombra del viento;
    o quizás al tiempo con que he recubierto,
    la culpa que triste amaga mi alma.
    Con las nubes grises en el cielo azul,
    con el sol opacándose sobre el horizonte,
    se ve la sonrisa de una flor de azahar,
    y esa verde esperanza que anida en la mar.
    Me sorprendió el alba pintando a la aurora
    con las acuarelas de una sonrisa;
    y le va dando vida al peregrino triste
    de toda esta historia
    que cabalga errante detrás de la huella
    tallada en la arena del mar de la gloria.
    Lugares extraños recogen mis penas.
    El buen ruiseñor, pájaro cantor,
    entona su canto a los rayos del sol.
    Surge una borrasca en mi corazón,
    se agita mi pecho de tanta pasión,
    de pronto aparece la desilusión,
    me atrapa enturbiando toda mi razón
    …¡triste peregrino dicen que soy yo!.
  12. He guardado bien la llave de mi eterna confusión,
    que ha herido y destrozado a mi pobre corazón.
    Y voy en busca de señales, para entender mi situación,
    y encontrar entre las nubes al amor que quiero yo.
    Asterisco y doble raya… ¡Qué bella constelación!,
    con la fiel intransigencia que persigue tal pasión.
    El ángel de los nacimientos ha hecho un paréntesis en mis horas.
    Y la filosofía de una espina va nublando la razón de las rosas amarillas.
    Es diptongo o dos vocales
    o quizás el buen nombre de quien me amó de por vida;
    se entrelazan las sílabas de la fuerte o débil pena
    que acongoja y aquilata al perdido sentimiento
    de un cariño que condena.
    Al final tanta palabra ha perdido ya valor,
    en un hiato la secuencia aminora este dolor.
    Ahumada tengo el alma y quemado su interior,
    en llamas llora mi espíritu, aquejumbrado del frío, va buscando su calor.
    La vida es una canoa en tónica consonante
    del principio hasta el final;
    vitamina que la tilde, no mejora en calidad.
    Afición a los placeres o al vaivén de una palmera,
    que en réquiem y referéndum ha embrujado a la ladera.
    Acentuación de las lenguas,
    buró lleno de claveles,
    no hay eslóganes en los parques
    para tantas noches bellas.
    Suvenir del tiempo perdido en pretérito indefinido,
    en el vulgar indicativo donde he guardado la llave
    de mi eterna confusión,
    que ha herido y destrozado todo indicio de pasión.
    El futuro ya me espera.
    Es simple como oración
    y en singular castellano, es magia y canción de amor,
    o confusión entre paréntesis,…enfermedad que tengo yo.
  13. Yo soy el verso que te hacesuspirar,
    con besos, con abrazos, con casas de cristal;
    voy buscando en la rima de tus labios un quizás,
    o a la brizna que a los campos reverdeciendo va.
    Siento ser ese verso que inspira al poeta,
    siento ser el pincel en la mano del pintor
    que plasmaría en sus lienzos
    el brillo de las estrellas diafragmando el cielo inmenso.
    En mis sueños turbulentos voy en busca de la prosa,
    de la metáfora escondida en el rojo de las rosas,
    de la lira que se teje con el canto de palabras,
    sobre el viento que ha arrastrado tanta agua a la cascada.
    Segura estoy de ser el verso
    que ha tallado con sus rayos el sol en un cristal;
    y el reflejo resplandeciente del nido que recoge la síntesis de un amor.
    Creo ser la serenata del grillo en la fontana,
    creo ser esa azucena persiguiendo a la musa que en silencio delira,
    con los colores de los cálices de lirios,
    con las notas que emiten los pájaros en el día,
    con canción hecha poesía en la mañana fresca
    o en el atardecer cuando las margaritas
    con su blanco inmaculado van cubriendo
    el intenso carmesí que recubre a las rosas.
    Yo sigo siendo el verso que cautivó a la prosa,
    el beso a la lira, el ansia que me hastía
    a escapar dormida en un sutil gemido,
    guardado en cada gota que han botado las nubes
    y que se han asilado como sudor inverosímil
    en los pétalos de las flores
    que aun crecen y germinan en mustio caminar.

  14. Me siento mutilada si no besas mis labios,
    si no me dices las frases hermosas que me decías a diario.
    Mi inseguro amor de las rosas fiel espina,
    ha clavado en mi alma su empalagoso secreto.
    Si pudiera de repente abrazarte en mi pensar,
    te aseguro que serías la gloria de mi mirar.
    Claveles rojos y blancos regalaría al amor,
    junto con el dardo fino que llevo en el corazón.
    Amor entre espinas creo que has sido toda pasión,
    el gorrión revoloteando en sueños del trovador.
    Me entregué con la ilusión de hacerte feliz por siempre,
    igual que lo hacen los lobos hasta después de la muerte,
    puedo leer en tus ojos que no hablan más de ti,
    refugiarse en la amargura que reviste tu existir.
    Me clavaste en la espalda el puñal de la traición,
    fue tanto aquel dolor que angustiaba en mi mirar
    el triste reflejo mío después de tanto llorar.
    Ha ido pasando el tiempo y sin rencor vuelvo hacia atrás,
    Por fin en la vida creo que te pude perdonar…
    Si existiera otra vida y te volviese a encontrar,
    te juro que te amaría aunque volviese a llorar;
    sería la fiel espina que nace junto a la rosa,
    de nuevo me perdería en el elixir de tu boca,
    en un cálido abrazo te entregaría el invierno,
    en un susurro de luna escuchándose en las rocas.
    Y del mar las caracolas, sol, ocaso y arena,
    harían fluir mi sangre con fuerza por mis venas,
    se agitaría en otoño el blanco de la azucena,
    nacería del ocaso un nuevo amor sin espinas,
    el sol se encargaría de quemar todo el dolor,
    su fuego me abrazaría con llamas incandescentes,
    dándole vida de nuevo a aquella inmensa pasión.
  15. UN PARCHE EN EL ALMA
    Con trozos de aliento voy parchando mi alma,
    el viento va invadiendo la nada inminente
    en el abrazo fuerte que se deja sentir;
    voy divagando rápido, igual que un cometa
    cuando cruza veloz la gran inmensidad,
    y me pierdo en la huella del rastro que ha dejado
    entre ocaso y arena mi intelecto frustrado.
    Con trozos de cielo he parchado mi alma,
    aunque triste lloren las nubes dolosas,
    sobre los níveos pétalos de las castas rosas.
    Con restos de besos he parchado mi alma,
    junto a la montaña de verde y café;
    es que voy sintiendo la ausencia de Usted,
    en las margaritas sonriendo felices
    al agua del río que se ha recubierto de leche y de miel.
    Un parche en el alma que me hace llorar por los tulipanes,
    por el amarillo intenso de los pajonales,
    por el viento silbando entre las hojas secas
    que lento se sacuden haciendo fuerte el ruido
    que se desprende desde muy adentro de aquel matorral.
    Ahora sonrío a la puesta del sol,
    mientras la aurora le canta al placer y al amor…
    Una oda, un verso, un poema a una flor.
    Los trozos de aliento, los trozos de cielo,
    los restos de besos con que parché el alma,
    son la sombra del viento que lento va fluyendo,
    …y en mis sentimientos ya no hay más dolor,
    no hay más sufrimiento pues tapé las goteras
    que un día dejara tu amor traicionero
    y que despacito he dejado escapar
    por esa ventana que ha quedado abierta.