1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Podría uncir tempestades
    y achicar de mis noches
    prendidas de muérdago
    el mudo líquido de mis penas.
    Inventar de azul el cierzo
    del más frío de los otoños,
    y bajo la sombra de un rayo,
    pintar de horizonte
    la más gris de las tormentas.

    De tu ventana a la mía,
    inundar de primaveras
    el precipicio de tu ausencia,
    y en un concierto de botellas
    distorsionar hasta quebrar
    el silencio de las horas.
    Podría empequeñecer el océano
    desde mi panorámica de halcón,
    y seguiría chapoteando
    como un pato de goma
    entre las olas de tu bañera.

    Podría conservar
    en el aluminio de la excusa
    la bandera de mi derrota,
    pero quizá se pudriesen
    los colores que aun flotan
    sobre la séptica niebla
    del bulevar de mi memoria.
    Podría suponer luceros
    donde solo hay brasas.
    Podría mentir a mis mentiras
    mientras hipnotizo a los espejos,
    ¡podría hacerlo!
    pero aunque lo hiciera,
    ¡..no mentiría
    ni un ápice mi mirada!.

    Podría maquillar de timbales y violines
    el funeral de mi fantasía,
    donar mi dignidad
    a alguna iluminada causa,
    y convertir en cátedra
    el mesiánico (y enardecido)
    balbuceo
    de cualquier insigne
    calabaza empenachada.
    ¡Podría presumir de metales
    y exagerar mis heridas!;
    podría hacerlo... ¡lo juro!
    pero se me encasquillaría
    como una escopeta de feria
    hasta el último resorte intacto
    que me queda de alba.

    Podría encuadernar de seda
    cada volumen de mis sueños
    (y graparlos bajo la cama),
    pero, seguro,
    crecerían hasta la lámpara
    los malditos ácaros que habitan
    los túneles de la autopista
    que une el cielo
    con mi almohada.

    Podrían trasnochar los girasoles,
    travestir su nombre y rondar a la luna,
    (cambiando sus raíces por alas).
    Y podría reencarnarme en serpiente,
    pero, sin duda, mordería
    el cascabel que me delata,
    envenenándome con mi propia saliva,
    sacrificando medio paraíso
    por las curvas de un corazón
    con forma de manzana.
    Y aunque naciera mil veces,
    mil veces no volvería a naufragar
    en un mar en calma,
    (o en la lógica pura y magistral
    de un simple vaso de agua).

    Podría perseguir planetas
    ingrávidos, etéreos...
    envueltos en su búdico orbe
    y sortijas de acuarela,
    pero tropezaría de bruces con el sol,
    y me clavaría las estrellas;
    ...o podría vomitar el barato buqué
    que aroma ésta mi tristeza,
    pero me atragantaría
    con el poso de mis añejas
    y destempladas lágrimas.

    ...Talar de perfil
    la rama de una verdad,
    y sangraría por mi nariz de madera
    la incólume arboleda que oxigena
    de verdor
    el pulmón de mis mañanas.

    Podría comulgar
    con el vino de tus ojos
    sin emborracharme
    con el pecado de tu boca,
    atrancar el grifo de mi pecho,
    vestir de metáfora la soledad,
    fotoshopear mis molinos,
    descorrer mis fantasmas...

    Y hasta podría equilibrar
    de una vez por todas,
    (y sin amputar mi duende),
    los hombros de esta, mi defectuosa
    y tan terriblemente
    caprichosa balanza.

    Podría... (?)


    * * * * * * * * * * * *
    A homo-adictus, Uqbar y Rosario Martín les gusta esto.



  2. En la cara oculta
    de cada uno
    de mis satélites
    inacabados,
    en el océano
    más meridional
    de mis lágrimas.
    En la sangre
    de cisne
    más grumosa
    que fluye
    de mi silencio.

    En la pupila
    reptil
    de un cóndor
    sin andes,
    en el huracán
    que hiere
    los manglares,
    en la Pampa
    de mis dudas.
    Girando entre
    la duna
    del remolino
    de mis sueños.

    En el Sáhara
    de mis versos,
    en los lunares
    libidinosos
    del pensamiento.
    Entre las llamas
    clientes
    de mis horas.

    En el ecuador
    de mis polos,
    en el límite
    de mis venas.
    Entre las encías
    de tus viñedos,
    deshojando
    terrateniente
    poros y besos.

    En la sierra lenta
    y agraz
    que me recorre
    y me esconde,
    en la espesura
    de la selva
    de mis secretos.
    Tras el pozo
    más contaminado
    del espejo...

    Habita entre nubes
    sembradas de tormenta
    el polvo de mis estrellas
    peregrinas.

    Como un extraterrestre
    lejos de su planeta,
    la esencia que me conjuga
    y me delata:

    ...mi yo verdadero.

    ________
    A homo-adictus y Uqbar les gusta esto.



  3. En la introspección
    de mi propio firmamento
    he vuelto a recolocar
    mi constelación,
    y cual pulga en el cielo,
    increpado a las estrellas.

    En el paraje mas recóndito
    de mi ser,
    como punto de un círculo
    viajando entre mareas,
    mis pulmones fueron branquias
    en un océano de luz
    bajo el desierto,
    y mi corazón diseccionado
    en la cubeta, de acaso,
    un experimento
    ...cruel e infame.

    El sol se tornó negro,
    un viento gris exudó
    las burbujas
    que desataron las velas.
    Entre el granito irresoluto
    del pasado
    y amagos, sin diagnóstico leve,
    de futuro,
    somos fruta que amarga
    con el tiempo,
    entre volutas de eternidad
    y arpegiados abriles
    que endulzan la espera.

    En la necrosis crónica
    que carcome la carne
    del tallo que me sustenta
    quiebra la razón del ciprés
    que me eleva
    y se pudre la adrenalina
    de los sueños.
    Comparto con los cocodrilos
    el barro y los peces
    sobre la espalda,
    se clavan y crujen
    bajo el cántaro epitelial
    de mis amaneceres
    las lágrimas y el sarro
    de mi descabalado recuerdo.

    En el declive de mi discurso
    sudan frío las palabras,
    en el alzamiento del lamento
    vomito mi silencio;
    en la dictadura de mi pecho
    me reivindico
    y asumo la contradicción
    que me nombra.
    Vendo mis ojos, y pido la vez
    en un mercado
    de almas frescas,
    en un puesto
    de congeladas primaveras.

    ----------

    Y es hoy el sitio
    de mis viejas canciones
    mi protocolo de sal,
    el molino de mis versos,
    donde riego de música
    las venas,
    amordazo al mundo
    y abanico las horas.
    Y te reinvento y me descubro
    cada mañana,
    y al despertar...
    en cada sombra,
    en cada nueva arruga,
    en la acritud y la mar rizada
    de cada uno
    de los espejos.


    * * * * * * * * * *
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  4. Ayer lunes
    alguien fue arrollado
    por un convoy de estadísticas
    y desarraigos
    camino de la oficina.
    Ese alguien que busca a Dios
    cada mañana entre los posos
    mágicos del café
    y las páginas
    de un periódico de centro arriba
    centro abajo
    (y nunca llega a la mitad),
    en cualquier destello de calor/color
    (y a veces lo intuye).
    alguien que viaja cada día
    por una urbe mecánica
    desactivando sombras,
    hiperventilando brillos y humos
    que encallan
    y se deshacen
    en la memoria instantánea y selectiva
    de su disco duro
    a golpe de rutinarios cortocircuitos
    y vapores R.E.M.
    alguien que acaricia alternativas fugaces
    con el horizonte gris de sus dedos,

    que calla, ríe y muere en mayúsculas,
    que vive y llora en el sótano florido
    de alguna montaña de cristal opaco.
    Ese alguien que muda de alma
    injustificada y aleatoriamente
    en turnos de ocho a mil horas
    y muy rara vez la despliega
    sobre sus labios
    (por aquello de la estética post-romántica
    y el flato racional)

    Ayer lunes
    alguien sangró en azul,
    meó mil resacas fértiles,
    sudó olas gigantes,
    caracolas parlantes y erizos
    hasta edificar un mar de mentira
    pero hermoso y paliativo
    a su alrededor.

    Hoy martes
    otros alguien van y vienen
    esquivándose
    y atravesándose
    en esta época del año
    cuando ya comienzan a parpadear
    sin criterio ni control
    las estrellas y los neones,
    a repicar el cartílago
    y a diluirse las conciencias
    Cuando parece
    que ya no quedan esperanzas,
    voces,
    ni motivos de repuesto
    para prender ningún arco iris
    que justifique Algún mañana diferente,
    especial
    o cualitativamente mejor.

    Pero hoy martes
    Allá, al otro Sur
    un Alguien ha roto la semana,
    ha hecho temblar
    las conexiones del aire
    en este hirsuto abril.
    Este Alguien ha resuelto
    resucitar del espejo,
    desprogramar su pulso
    cambiarse de piel;
    tatuarse:
    avión
    África
    Amor
    Solidaridad...

    Ha dilatado la mirada
    Un cielo lejano y tóxico
    le ha llovido ácido
    ha herido sus ojos,
    y ha vuelto a ver.

    ...De otros:
    alma y nombre
    rodaron semana abajo
    en su ciudad de arena
    y polietileno,
    hasta desaparecer
    por el Retrete
    más confortable
    y reluciente
    de toda la humanidad.

    ________
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  5. Acomodados en finos pedestales
    donde se embotellan los sueños
    y fermentan sus genios embarrilados.
    Presidio voluntario en órbitas oxidadas.
    Marineros de secano, erudita ignorancia.
    Sabiduría de grifo vomitada en velatorios
    tabernáculos.

    Bajo nubes ornamentales
    de un cielo plastificado,
    improvisando raíces en tierra calcinada:
    flores negras fueron la mercancía.

    Dinamita biliar por nuestra deleble causa.
    Aprendimos a volar con la velocidad del rayo
    y sin alejarnos de casa. Consumimos
    en bloque siglos de pensamiento
    con hedor a naftalina, descubriendo
    horizontes alrededor de una vela, a través de
    la reveladora mirilla de su llama.

    Jugando al amor aleatoriamente
    sobre isobaras de deseo y ternura
    (en jornadas de leyenda) Enardecidos
    con un streaptease de sombras.
    Invocando el abrazo del viento, y medicando
    en la estética virtud su exceso, escribimos
    versos desrimados y desalmados.
    Afiladas lenguas en gargantas de hojalata
    eyaculando ideales
    tras preservativos de labia.

    Reinventamos de amnesia el arte
    de la resaca crónica, profanamos la inocencia
    entre lunas y gasolinas, al amparo de balsámicos
    acordes de Dylan y comburentes delirios clashianos.
    Despertamos con el rifle del nuevo amanecer
    heridos hasta el alma.
    Génesis de un naufragio, crónica de luceros.
    Quién sabe dónde terminó la noche.
    ...Cuándo comenzó a sangrar
    inevitablemente el alba.

    __________
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  6. Cae el cielo sobre las prisas y los sueños.

    Rugen las mil rayas de mi piel
    invisible
    a esa hora exacta de la verdad
    y los tacones rotos.

    Mi yet lag -compañero- tartamudea
    en lenguas desconocidas
    cuando aterrizo en lugares
    en los que nunca he estado
    ni yo jamás he pedido.

    ¿Dónde tropieza la gravedad
    y se fabrican las máquinas del tiempo?
    ¿Dónde, amiga...
    dónde suenan hoy aquellas guitarras
    que violaban las sombras
    y hervían ayer los estadios?

    Se tragó el mar la curvatura
    de nuestro agridulce mundo,
    cada relámpago,
    cada ecuación de futuro,
    y cada avenida sin terminar...
    Cuando aún los helicópteros de la primavera
    despeinaban
    nuestras cabezas en flor,

    ...cuando los motores del amanecer
    ahogaban este silencio
    de pastillas, desagües y tiburones.

    Un día las estrellas
    nos reconocerán al fin
    que siempre les importaron una mierda
    los negocios de los hombres.

    Un día -me temo- mi bolígrafo
    (y las gaviotas)
    me torturarán con inusitado ensañamiento
    hasta que firme
    ante las últimas olas de la tarde
    unos versos
    que nunca he escrito.


    * * * * * * * * *
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  7. -Cuando el orgullo es un lujo,
    y la vida rima con dolor-.

    Vagabundo chaval:
    ¿no te sientes bien?,
    ¡tú...! lunático corresponsal,
    desahuciado de instintos altruistas,
    vacunado de meditación,
    enganchado a huir,
    insumiso a reventar,
    ¿dime qué deseas?
    ángel de coral y marfil,
    suicida potencial.

    ...Que yo escribo para sobrevivir
    y para amainar diluvios,
    que sé que tú lloras
    para evitar que se seque el cáliz
    que riega tu capacidad.
    La aridez de tus quejidos
    simula estoica apatía,
    pero yo sé que solo gimes,
    solo para poder mejor respirar.

    Y yo te suplico,
    arquitecto del sol,
    un abrazo tuyo,
    o una escuálida migaja
    de tu luz.
    Tendré que romper esquemas,
    defenestrar moldes,
    deshojar enciclopedias,
    ...o simplemente
    encender la tv.

    ¡Dejadme que disfrute
    maestro de duendes!,
    abono de tertulias...
    Que ya arrastro como yugo
    por el ruedo mi condena.
    Algún día hincaré mis sueños
    ya huecos entre el polvo;
    como una pompa de jabón,
    sin un ruido explotaré,
    y desapareceré sin más.

    Yo tan solo te pido
    que no amputes mi magia
    ni escarches mis abismos,
    que no me des con cuentagotas
    tu erudita y arcana solución.

    ----------------

    ¡Ay, novia del mar!,
    tolera mis defectos,
    que ya son de ambos;
    yo no te voy a discutir
    ni un solo renglón.
    Sé que a tu originalidad
    llaman impertinencia,
    y que soplar contra el viento
    no nos puede ayudar,
    ...que en este injusto teatro
    tú y yo esquivamos
    dardos envenenados,
    aprendices necesitados somos:
    unos de pan y vino,
    otros del aplauso final.

    Adoptada hermana:
    hoy el alba me ha hablado
    de un mundo al revés,
    que tu honradez es visceral.

    Y vuelvo a descubrir
    desgarrados y caducos
    mitos insolidarios,
    desarraigada mi religión.

    Y vuelvo a repetir
    que somos iguales
    y tú vuelves a insistir:
    ¡jóder! ...¿qué sentido tiene vivir?

    Y no creas lo que te diga
    un rompecabezas chillón
    o una caracola vacía
    arrancada de su hogar,
    que en este apacible día
    necesitaba insultar.

    ...Que sé que hoy
    sólo añorabas, amiga mía,
    en este día sin bagaje ni horas,
    arropar una vez más
    tu tristeza con mis labios,
    y prestarme sin paréntesis ni atrezzos,
    bajo las sábanas
    de este crudo invierno,
    solo una vez más,
    el último reducto intacto
    de tu capitulado corazón.



    ___________
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  8. No miraste detrás de la arena cuando galleaba
    tu pecho entre las golondrinas. No mediste
    las olas que, como látigos de sal, desentumecían
    tus latidos. Preguntaste a la noche:
    ¿por qué te coronaron de luciérnaga las estrellas,
    ...y al amanecer,
    llenaron de pájaros el camino?.

    No dicen los muertos que andan de hambres ni velas,
    solo hablan cuando interrogas a su silencio.
    Yace el hueso hueco de pena y marfiles.
    Corazón de tierra fértil que acechó falto de vértigo,
    falto de magia, los abismos. Recorre hoy su polvo
    como un polizón de sueños los días.

    Son venas rotas que sangran
    el humo de chimeneas sin boca.
    Eminencia de herrumbres; monóxido de insomnios,
    que contamina el plancton de un océano sin abriles.
    No se insinúa tras pupilas de luna
    el eco de ningún dios cercano.
    Decidme viejo amigo:
    ¿Por qué palideció la erubescencia del alba?,
    ¿por qué escuecen tanto las horas?.

    Comprendiste al viento cuando enarboló
    tras la servidumbre del horizonte su cresta;
    te acordaste del cielo cuando te clavó, cual uñas de hielo,
    en la espalda sus gotas. Hoy ha despertado
    una montaña de sombras en el norte de tu mirada.
    Hoy te zarandeó de la solapa del alma
    el ferruginoso fantasma de un apremiante augurio,
    ...de un innombrable vacío.

    Cuánto de amargo cupo
    en una lágrima inútil y desmemoriada,
    que de derrota y rocío inundó hasta quebrar
    la frágil ductilidad de tus tan deshabitados labios.
    Cuánto aliento en vano, descoyuntado
    a golpe de muela y granizo, recolocó
    como una duna de hormigón
    el muelle de tus exiguas quimeras;

    ...demasiada tormenta
    para una sola vida.

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