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MALCO
MANUEL LÓPEZ COSTA
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  1. Lord Byron

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    Lord Byron en traje de albanés por Thomas Phillips (National Portrait Gallery, 1835; versión reducida de un original de 1813 conservado en la embajada británica en Atenas).
    Información personal
    Nombre de nacimiento George Gordon Byron
    Nacimiento 22 de enero de 1788
    [​IMG] Londres, Inglaterra
    Fallecimiento 19 de abril de 1824
    (36 años)
    [​IMG] Missolonghi, Grecia
    Nacionalidad Inglesa
    Familia
    Padre John Byron [​IMG]
    Cónyuge Anna Isabella Noel Byron
    Pareja

    • Jane Harley, Countess of Oxford and Countess Mortimer [​IMG]
    Hijos Augusta Ada Byron, Clara Allegra
    Educación
    Alma máter

    Información profesional
    Ocupación Escritor
    Lengua de producción literaria Inglés
    Género Poesía
    Participó en Guerra de independencia de Grecia [​IMG]
    Miembro de

    Distinciones
    Firma [​IMG]
    George Gordon Byron, 6.º barón de Byron (Londres, 22 de enero de 1788- Mesolongi, Grecia, 19 de abril de 1824), mundialmente conocido como Lord Byron, fue un poeta inglés y una de las mayores personalidades del movimiento romántico. Debido a su talento poético, personalidad, atractivo físico y escándalos personales fue en vida una verdadera celebridad de la época. Hoy es considerado uno de los mayores poetas en lengua inglesa y antecedente de la figura del poeta maldito.

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    No volveremos a vagar

    Así es, no volveremos a vagar
    Tan tarde en la noche,
    Aunque el corazón siga amando
    Y la luna conserve el mismo brillo.


    Pues la espada gasta su vaina,
    Y el alma desgasta el pecho,
    Y el corazón debe detenerse a respirar,
    Y aún el amor debe descansar.


    Aunque la noche fue hecha para amar,
    Y demasiado pronto vuelven los días,
    Aún así no volveremos a vagar
    A la luz de la luna.


    Camina bella

    Camina bella, como la noche
    De climas despejados y cielos estrellados;
    Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
    Se reune en su aspecto y en sus ojos:
    Enriquecida así por esa tierna luz
    Que el cielo niega al vulgar día.


    Una sombra de más, un rayo de menos,
    Habría mermado la gracia sin nombre
    Que se agita en cada trenza de negro brillo,
    O ilumina suavemente su rostro;
    Donde pensamientos serenamente dulces expresan
    Cuán pura, cuán adorable es su morada.


    Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
    Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
    Las sonrisas que vencen, los tintes que brillan,
    Y hablan de días vividos en bondad,
    Una mente en paz con todo,
    ¡Un corazón cuyo amor es inocente!


    Acuérdate de mí

    Llora en silencio mi alma solitaria,
    excepto cuando está mi corazón
    unido al tuyo en celestial alianza
    de mutuo suspirar y mutuo amor.


    Es la llama de mi alma cual lumbrera,
    que brilla en el recinto sepulcral:
    casi extinta, invisible, pero eterna…
    ni la muerte la puede aniquilar.


    ¡Acuérdate de mí!… Cerca a mi tumba
    no pases, no, sin darme una oración;
    para mi alma no habrá mayor tortura
    que el saber que olvidaste mi dolor.


    Oye mi última voz. No es un delito
    rogar por los que fueron. Yo jamás
    te pedí nada: al expirar te exijo
    que vengas a mi tumba a sollozar.


    Al cumplir mis 36 años

    ¡Calma, corazón, ten calma!
    ¿A qué lates, si no abates
    ya ni alegras a otra alma?
    ¿A qué lates?


    Mi vida, verde parral,
    dio ya su fruto y su flor,
    amarillea, otoñal,
    sin amor.


    Más no pongamos mal ceño!
    ¡No pensemos, no pensemos!
    Démonos al alto empeño
    que tenemos.


    Mira: Armas, banderas, campo
    de batalla, y la victoria,
    y Grecia. ¿No vale un lampo
    de esta gloria?


    ¡Despierta! A Hélade no toques,
    Ya Hélade despierta está.
    Invócate a ti. No invoques
    más allá


    Viejo volcán enfriado
    es mi llama; al firmamento
    alza su ardor apagado.
    ¡Ah momento!


    Temor y esperanza mueren.
    Dolor y placer huyeron.
    Ni me curan ni me hieren.
    No son. Fueron.


    ¿A qué vivir, correr suerte,
    si la juventud tu sien
    ya no adorna? He aquí tu
    muerte.


    Y está bien.
    Tras tanta palabra dicha,
    el silencio. Es lo mejor.
    En el silencio ¿no hay dicha?
    y hay valor.


    Lo que tantos han hallado
    buscar ahora para ti:
    una tumba de soldado.
    Y hela aquí.


    Todo cansa todo pasa.
    Una mirada hacia atrás,
    y marchémonos a casa.
    Allí hay paz.


    Canción del corsario

    En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
    solitario y perdido, que yace reposado;
    mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
    como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.


    Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
    hay en su centro a modo de fúnebre velón,
    pero su luz parece no haber brillado nunca:
    ni alumbra ni combate mi negra situación.


    ¡No me olvides!… Si un día pasaras por mi tumba,
    tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido…
    La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
    es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.


    escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
    -la virtud a los muertos no niega ese favor-;
    dame… cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
    ¡la sola recompensa en pago de tu amor!…


    Cuando nos separamos…

    Cuando nos separamos
    en silencio y con lágrimas,
    con el corazón medio roto,
    para apartarnos por años,
    tu mejilla se tornó pálida y fría
    y tu beso aún más frío…
    Aquella hora predijo
    en verdad todo este dolor.
    El rocío de la mañana
    resbaló frío por mi frente
    y fue como un anuncio
    de lo que ahora siento.


    Tus juramentos se han roto
    y tu fama ya es muy frágil;
    cuando escucho tu nombre
    comparto su vergüenza.
    Cuando te nombran delante de mí,
    un toque lúgubre llega a mi oído
    y un estremecimiento me sacude.
    ¿Por qué te quise tanto?
    Aquellos que te conocen bien
    no saben que te conocí:
    Por mucho, mucho tiempo
    habré de arrepentirme de ti
    tan hondamente,
    que no puedo expresarlo.


    En secreto nos encontramos,
    y en silencio me lamento
    de que tu corazón pueda olvidar
    y tu espíritu engañarme.
    Si llegara a encontrarte
    tras largos años,
    ¿cómo habría de saludarte?
    ¡Con silencio y con lágrimas!


  2. [​IMG]

    Medievales tiempos

    Eran tiempos medievales de castillos y torreones
    de grímpolas, gallardetes y de bruñidos blasones
    de armados caballeros y bordados festones
    de adornados corceles y de monjes glotones,
    eran tiempos de reinados, de noblezas ranciales
    de sangres azules y de señores feudales.
    No habían de faltar las hermosas doncellas
    por las que en feroces querellas,
    en afrentas y disputas y en grescas mortales
    los caballeros medievales, con relucientes armaduras
    aceradas espadas en soberbias cabalgaduras
    luchaban hasta morir por el amor y la fortuna .

    Poned vuestra atención aguzad el entendimiento
    pues intentaré al momento con imaginación,
    al igual que un trovador, llevarles en improvisación
    en carruaje del viento a los medievales tiempos.

    La comarca despierta y la brisa marinera
    anuncia la primavera con aromas florales
    azahares,alelíes y la hermosa Flor de jara
    deslizan sus fragancias con un ligero soplo
    inundando la comarca de perfumes y alborozo.
    El alba va entregando sus rojizos tonos,
    sonrojando la blancura de castillos y torreones
    y en erguidas siluetas de morunos centinelas
    amurallan el poblado con sus fortificaciones.
    Tañen las campanas tronando en la abadía,
    con ecos bronzinos resuenan, al alborecer el día,
    en el verdor de los prados florecen labradíos
    y en los viñedos, los cárdenos granos penden cual rocíos.

    En la plazoleta de cara al puerto
    madrugadoras farotas de manera atrayente
    acomodan sus hortelanas y frutales mercancías,
    cosechadas con frescura reciente
    traídas de cercanos pejugares
    en reñida competencia ofertaran la mercadería,
    alcuzas,jofainas, losas de distintos usos y hechura de barro
    un sin fin de mercerías e innumerables cacharros,
    entre pujas y regateos hervirá el mercado.

    Engañifles que tratan vender baratijas
    prendedores,guardarizos,gargantillas y sortijas
    como si de oro se tratara, pero ya reconocidos
    con insultos y empujones del lugar son despedidos.
    Azotacalles y galfarros atisban despreocupados
    galbanazos de oficio con el ojo afilado,
    atentos al menor descuido con prudente distancia
    con astucia y elegancia sin haberse enterado,
    bajo sus narices en un periquete son robados.

    La comarca se engalana
    pues el Rey y la Soberana
    y su enorme comitiva
    a la comarca arriba con la corte en tropel,
    purpurados cardenales,jerarcas y prelados
    y un sin fin de invitados de muy alto cartel,
    personajes opulentos,personajes de nobleza
    y en todo este enredo de importantes linajes
    convidados especiales, son los príncipes reales
    y en todo este condumio también tendrán lo suyo
    los señores feudales.

    Y os preguntaréis la causa y el motivo
    que el Rey a la comarca con su corte haya venido
    causando gran revuelo por el hecho acontecido
    que a mas de siete leguas la noticia haya corrido,
    el Rey en sus temores por consejas que han traído
    sospecha en la comarca hay traidores escondidos,
    atendiendo las razones que le dan sus consejeros
    con sus sabias decisiones y argumentos valederos
    trasladarse a la comarca y descubrir a los tiranos
    ofreciendo por lo alto un suntuoso besamanos.

    El castillo ya relumbra para tan digna ocasión
    ya todo esta dispuesto para el festín en cuestión,
    el Rey desde su trono y a su lado su consorte
    de seguidas da la orden de que suenen las trompetas
    y un criado de librea uno a uno va anunciando
    y los convidados muy solemnes, al Rey, la mano van besando
    como muestra de lealtad y adheridos a su mando.

    Terminado el ritual da comienzo el festín,
    salta al ruedo un arlequín poniendo el toque jocoso
    le sigue un enano bufón deforme y muy gracioso
    de jorobas prominentes y abultada barriga
    patiestevado de abocinados labios
    de andar un poco cojo
    y encima de los ojos también era bisojo,
    trovadores de finos versos van dejando galanura
    celebrando en las doncellas su belleza y donosura.

    Repartidas en mesones, sitial de convidados
    grandes ánforas de vino van siendo escanciados,
    de condumios no les miento era todo en abundancia
    del aire,mar y tierra inundaban sus fragancias,
    liebres y venados,faisanes y perdices
    jabalíes cazados por terrieres y lebreles
    lechones asados sobre leñas de encinas
    patos y capones, y fondonas gallinas.

    Abadejos y cigalas,espardenyes y salmonetes
    centollos y calamares,pulpos y caballetes
    todos eran engullidos convidados de muy buen diente,
    el clero entretenido en gotosas conversas
    hablaban de dinero y de gruesas prebendas.

    El Rey desconfiado y alerta en sus sentidos
    no atinaba a ver enemigos escondidos,
    un rumor lejano en las afueras del castillo
    despierta la sospecha que le dicen sus oídos
    nervioso y presuroso asomase al balcón
    y no da crédito a sus ojos lo que alcanza su visión,
    afuera el pueblo llano miserable y hambriento
    vocifera el descontento con las teas encendidas
    y el Rey en su guarida comprende al momento
    que los enemigos que buscaba no se encuentran dentro ,

    es el pueblo en demasía enardecido en su grey
    pedían su cabeza y a una voz gritaban
    ¡Muerte a los feudales!
    y también que
    ¡¡MUERA EL REY!1





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    Me recordarás

    Me recordarás,
    en la tibias noches de los ensueños
    cuando el silencio esté a tu lado,
    en las frías madrugadas
    cuando los desvelos sean la soledad
    del desencuentro,
    en las aromadas estelas de la cercanía.

    Me recordarás,
    sin saber que me nombras,
    en los vientos que escondes
    en áureas tinajas,
    en los ecos que anuncian mi regreso,
    en el horizonte inmóvil de la lejanía,
    con el rocío hecho lágrimas
    en el desconsuelo.

    Me recordarás,
    como el suave oleaje
    que entrega sus espumas
    a tu orilla
    y se adormece
    en tus oceánicos ojos,
    en la susurrante voz de mis pasos,
    en los senderos boscosos
    que van dejando sus huellas,
    en el reino encantado
    de mi alma
    donde habitan los deseos
    de tu piel.

    Me recordarás,
    sin tiempo ni fronteras
    en las brumas de tus anhelos,
    cuando con mi ausencia
    broten las espigas del desasosiego,
    cuando desvalida albergues la esperanza
    en los sueños solares del desespero.


    Me recordarás,
    en los encendidos ocasos
    donde escondes tu frágil impaciencia,
    en los azafranados amaneceres
    de tu inocencia,
    en la lluvia tardía de tu inquietud.

    Me recordarás,
    cuando tu marmolino rostro
    se asome a los bordes de la tristeza,
    cuando en el abismo de tus temores
    alargues tus manos a mi ternura,
    cuando serena encuentres consuelo con la luna
    confidente sideral de turbados desencantos.

    Me recordarás,
    porque no te olvido.






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    Rostros

    Son solo las migajas de la vida

    las que le llegan con sufrir en infortunio
    y por el mundo arrastran sus heridas
    esperando les llegue el plenilunio,
    son seres infelices que gravitan
    en los filos del desprecio cotidiano
    son sombras que por do quier palpitan
    su pasado se les ha vuelto lejano.

    Entre grietas van llevando el desamparo
    encerrados entre muros y cancelas
    del futuro jamás verán el faro
    que los guíe a través de sus tinieblas,
    la miseria se adueñó de sus noblezas
    corroyendo el metal de sus conciencias
    atrás sus esperanzas van dispersas
    sus ilusiones son cantos sin cadencias.

    Sus sueños han quedado tan raídos
    distantes no se ven por lo lejano
    al rincón sombrío de los olvidos
    un viento frío los ha llevado,
    en los duros adoquines de los suelos
    descansan la cruz de sus espaldas
    son mas las noches de desvelos
    sufriendo las penas de sus almas.

    Salí a las calles saturadas
    al mismo centro de la noche
    metido a fondo en sus derroches
    sentí no eran ciertas mis andadas,
    en cada rostro vi una historia
    igual la tuvo el pordiosero
    pero hundido en las escorias
    hoy clama por los tiempos que se fueron.

    Vi rostros con un gozo aparente
    otros con gestos preocupados
    muchos con la mirada ausente
    y otros con sueños destrozados,
    los vi insinuando su riqueza
    al lado de un paría atormentado
    lo vi riendo de su pobreza
    con burlas lo hubo despreciado.

    Las calles son en su memoria
    en los colapsos de la vida
    claro refugio oscura guarida
    de los que no tienen alma ni gloria,
    y de los que aún no han caído
    pero penden de un delgado hilo
    parecen normales sus sinos
    y no son sino frágiles cristales
    andando rumbos torcidos.

    Vagando con cruel desvarío
    vi rostros por amor traicionados
    y los que todo han perdido
    y los de rostro cansado,
    vi los que mucho han llorado
    con inquietud y sin calma
    sus lágrimas han derramado
    solo lloran,los que tienen alma.
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    Abandono (Octavas Reales )

    Perdido con las sombras del presagio
    en ínmovil letargo suspendido
    envuelto por los velos del naufragio
    de vértigo me hallaba sorprendido,
    revelan las tinieblas cual adagio
    sentencian con su sino lo sufrido
    las dagas del penar en el desuelo
    es causa de un profundo desconsuelo.

    El alma de tristeza se acongoja
    sufriendo en abandono sus rigores
    la calma cual ramaje se deshoja
    perdiendo prontamente sus fervores,
    las sombras pesarosas se le aloja
    tiñendo de oscurana los amores
    la pobre en su inocencia la han marcado
    rasgada su esperanza la han burlado.

    Vagando en soledad con cruel encono
    camina padeciendo sus temores
    hundida en el marjal del abandono
    tormentas son ahora sus clarores,
    lejana la presiento y reflexiono
    refleja con sus ecos los clamores
    renuncia con su alma ya rendida
    cayendo a lo profundo va vencida.

    No creas que por ser un alma errante
    no pueda detener el largo vuelo
    cambiar ligero el rumbo en un instante
    surcar sin ser saeta el ancho cielo,
    volver y en un encuentro delirante
    cubrirte con las alas del consuelo
    sumirme en el fulgor de tus encantos
    calmar con fiel ternura tu desuelo.








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  7. [​IMG]


    Luna menguante

    Luna, luna menguante,
    llena de hilados abriles
    que en mi inquietud anhelante
    cubres con luz de candiles,
    y en mi cansada memoria
    de tiempos lejanos pasados
    encuentro que no te he olvidado
    no fuiste sombra ilusoria.

    Te siento cual agua de noria
    que profunda el sediento desea
    en mis labios es voz laudatoria
    cuando la calma tu eco ventea,
    alquimia de hechura alunada
    visión o reflejo de diosa
    hurí delirante y alada
    en mí tu recuerdo reposa.

    De jazmines y algalía
    aromando van tus estelas
    y en mi van dejando secuelas
    de alejadas cercanías,
    porque si una vez te tuve
    como el sol se abraza al ocaso
    no quedan sino vientos rasos
    fragmentadas rocas obtuve.

    Es tan lejana tu ausencia
    y tan cercano el anhelo
    que siento tu aroma en la lluvia
    y a mi temor da consuelo,
    tiemblo con profunda nostalgia
    que desde mi alma diluvia
    y a todo mi cuerpo contagia
    si en mis sueños tu voz se refugia.

    Turbias han sido las horas
    desde el ingrato momento
    rasgaron mis liras cantoras
    secaron la flor de mi aliento,
    cuando partiste en la aurora
    con un furtivo silencio
    al desamor me sentencio
    aunque mi alma te implora.

    En hilachas se volvió mi esperanza
    cual las velas de un barco perdido
    el naufragio fue cruel acechanza
    como cuando el navío es hundido.

    Hoy eres solo un recuerdo,
    de un tiempo feliz y otro umbrío
    el primero un untuoso desliz
    y el segundo fatal desafío,
    erguido es mi andar de claro rastro,
    mis pasos en el mar dejan huellas
    y con la luz de mis potentes centellas
    en sus estelas de tu amor me deslastro.




  8. [​IMG]

    Esquiva

    Pienso si al sucumbir entre las rocas
    por la falta de tu amor queda el cadáver
    desde el lumen de mis huesos, la pasión provocas
    pues sentirte inalcanzable es cruel ultraje,
    porque siento en el claror de tu mirada
    la obligas sin que quiera a ser esquiva
    y sintiéndose por ti encadenada
    con sus gestos me pide que la siga,
    no creas que me engañas si en tu rostro
    me ofreces una mueca tan altiva
    con paciencia el tiempo la derriba
    y sumisa vendrás sin el retorno.

    Haré en los senderos arbolados
    cual mítica ave del paraiso
    donde ofrecerte en cortejo aromado
    con danzas y con flores el hechizo,
    y en las noches de silencios alunadas
    en los vértigos inmensos de mis sueños
    con escarchas de cristales dibujada
    se disuelvan lejanos tus empeños,
    y regreses juntando los fragmentos
    y volverte una figura entera
    decidida a calmar mis sufrimientos
    no hagas tan larga la cruel espera.

    Y en los abejares de tus enmielecidos labios
    en el polen traido por aladas mariposas
    dejar mis versos como presagios
    que al fin tu amor en mi reposa,
    verás al sentirte arrepentida
    el tiempo que por tu causa se ha perdido
    vagas cual sola ave perdida
    teniendo en mi pecho un cálido nido.




    http://www.mundopoesia.com/foros/blogs/malco.101138/
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  9. [​IMG]

    Sorpresa Quijotesca

    Solitarias han quedado
    las paredes de argamasa
    Don Quijote no está en casa
    anda pues de romería
    miren pues quien lo diría.
    La conclusión he sacado
    al ver el trío colgado
    su lanza, escudo y espada,
    si en desfacer entuertos andara
    consigo las llevara
    ninguna duda tendría.

    No he encontrado a Cervantes
    desde el Poniente al Levante
    con denuedo lo he buscado
    y me siento preocupado
    pues de su autoría es garante,
    ni que decir de Sancho
    el de la abultada Panza
    el que mucho descansa
    y duerme con esmero,
    el que al ver un puchero
    enseguida se le lanza.

    He preguntado al vecino
    quien persiguiendo un cochino
    me dice no haberle visto,
    eso si es un imprevisto
    pues venía a traerle el disco
    recién de los Churumbeles
    el de los siete cascabeles
    y el último de Pedrito Rico,
    y ya casi me olvidaba
    también el de Joselito
    el niño que ligerito
    la fama nadie previno,
    cantando con dulce voz
    Marcelino pan y vino.

    ¿Donde han podido haber ido
    este trío de atronados?
    No creo fueran al mercado
    pues estas no son horas
    hace rato sin demoras
    que el mercado está cerrado.

    Partiré canturreando
    una vieja cantiga,
    con la vacía barriga
    y las tripas ronroneando,
    la noche está clareada
    aromada la pradera
    se asoma la luna entera
    con mejillas argentadas,
    una luz en lontananza
    agudiza mis sentidos
    y se aviva la esperanza
    de encontrar algún cocido,
    y algún buen pan de hogaza
    como los hecho en casa
    aunque por ningún lado
    tan bueno he conseguido.

    En cercana cercanía
    noto que hay un jolgorio
    desde este promontorio
    o más bien francachela
    con un montón de velas
    pareciomé ser casorio,
    acercóme con cautela
    decidido y atrevido
    como gran invitado,
    ya el portal he traspasado
    y asi inadvertido,
    me pregunto confundido,
    ¿Que habrá aquí sucedido
    que celebran en tropel?
    había vino a granel,
    de comida no se diga
    pues contenta mi barriga
    me disponía a comer.

    Había patos y lechones
    gordas liebres y capones
    ricos quesos y jamones
    longanizas y turrones
    pastelillos y roscones
    natillas por doquier
    y variados licores
    donde se podía escoger

    Mi sorpresa fue tan grande
    cuando con buen talante
    Sancho Panza muy danzante
    con una gorda dama
    muy risueño le bailaba,
    y la dama halagada
    con mirada delirante
    se notaba ilusionada,
    y me tenéis que creer
    os juro por mi abuela
    pues tocando la vihuela
    el mismillo Don Quijote
    que sin parar el trote
    en la noche veraniega
    tocaba en estrambote
    vernáculos acordes
    de su tierra manchega.

    Pero quien lo creyera!
    Mi señor si vos los vieras
    al Licenciado Vidriera
    y a su lado Cervantes,
    ambos muy galantes
    con las palmas al garete
    cortejaban a unas damas
    al son de un danzonete
    y ellas con las ganas
    de menear el taconete.

    Hasta el mismo Rocinante
    con su jarra de vino
    relinchaba el muy tunante
    con los belfos encendidos,
    y pregunto a Don Cervantes
    de esta fiesta el motivo,
    me responde el grande hombre
    cosa buena ha sucedido
    esto no tiene nombre
    pues al fiel Rocinante
    ¡¡¡ LA MUJER LE HA PARIDO!!!











  10. [​IMG]

    Destino (Ovillejo mayor)

    Andando lento con incierto sino
    por el destino,
    dispersos rumbos en lejano ocaso
    en vano paso,
    daré a la luna mi rendido centro
    iré a tu encuentro.

    Sensible luz que con erguida flama
    intenso amor en tu claror concentro
    ardiendo vengo con mi misma llama
    destino, en vano paso iré a tu encuentro.
  11. [​IMG]

    Destino (Ovillejo mayor)

    Andando lento con incierto sino
    por el destino,
    dispersos rumbos en lejano ocaso
    en vano paso,
    daré a la luna mi rendido centro
    iré a tu encuentro.

    Sensible luz que con erguida flama
    intenso amor en tu claror concentro
    ardiendo vengo con mi misma llama
    destino, en vano paso iré a tu encuentro.
  12. *