Amanezco en tus ojos
envueltos con la frescura de la mañana,
en noches de luna llena,
con un cielo oscuro, cubierto de estrellas,
amalgama del amor y los sentimientos,
reflejos de un ayer que no se olvida,
sonrisas de un hoy que no poseo,
deseos de un futuro incierto.
¡Cuánto daría por ser sombra del ayer!
¡Cuánto por ser día!, aquel día iluminado
por ráfagas
...