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Hace muchos años, en 2010 si mal no recuerdo, durante mis primeras incursiones escribiendo en sitios web, publiqué un poema llamado “Despedida” y lo acompañé con la canción "Será" de Los Rancheros.
Era la historia de un amor imposible, la protagonista volvía a su casa, su amante le dejaba un último poema en el bolsillo del abrigo, ella se subía al tren… en fin… una escena de las miles que habrán ocurrido en el mundo.
Mi sorpresa fue grande cuando en lugar de recibir devoluciones referidas a la obra, los comentarios hablaban de mí.
Las personas me daban ánimos, me decían que no llorara, que ya mi dolor pasaría…
El tema estaba escrito en primera persona y supongo que debía leerse como muy real, porque no tuve ni una sola respuesta con respecto a la ficción que absolutamente nadie vio como lo que era. Ficción.
Incluso una chica me llegó a decir que había llorado y hasta me ofreció conversar por si acaso yo necesitaba desahogarme.
Fue la primera vez en mi vida de letras que tuve que explicar que se trataba de un cuento, de una simple fantasía.
Y esa primera vez no fue la última.
Me hubiera gustado que lo fuera.
Los escritores queremos transmitir sentimientos, por eso nos esforzamos eligiendo las palabras adecuadas para que esas emociones lleguen al lector.
A veces somos vivenciales, sí, pero también necesitamos salir de la mera vivencia, de lo cotidiano y tangible para explorar otros personajes e instancias.
Tuve una etapa anterior en esta casa, debo decir que me permitió crecer mucho, sobre todo en poesía ya que siempre sentí más afinidad con las prosas.
También tuve un blog y aunque no lo cultivé demasiado, tengo que dar las gracias al portal por permitirme un espacio en el cual volcar letras un poco más personales.
Un blog es eso, un espacio más personal.
Como no puedo escribir poesía si no me fluye naturalmente, se me complica dirigir la inspiración hacia una temática en particular. Si los versos no brotan espontáneamente, no puedo sentarme frente a las teclas y decir "voy a escribir un poema acerca de"...
Tiene que ser una chispa que surja sola, en cualquier lugar o momento, un flash de amor, una reflexión, un agradecimiento emotivo, pero siempre sin que yo lo busque o provoque.
Así fueron y son todos mis poemas ya que con las prosas la inspiración es más metódica u ordenada.
Quiero hacer esta entrada de blog con tres poemas muy especiales para mí. Tres hijos de letras que merecen ser devueltos al presente y no dormir en los archivos.
No importa cuántas visitas o comentarios tengan. Quiero compartirlos desde mi pluma libre, con la misma libertad con la que fueron creados y publicados años atrás y con mucho amor hacia quien tuvo y tiene que ver con la pasión que los impulsa.
Luna roja
Imagino sobre mi pelo una corona de lirios
un círculo celta de llamas como lenguas
que levitan seducidas por el viento vespertino.
A lo lejos, casi imperceptible
resuena la voz conocida del otoño en la memoria tibia
semejante a un clamor persistente en mi sangre;
me extraña y lo añoro, también lo deseo
mas soy presa voluntaria de estos verdes de lujuria y de corolas
estímulos...
y le digo, como en secreto ruego
con el último atisbo de razón, que todavía no es su tiempo
que estas son horas de agua fresca
otras horas de labios almibarados, de uvas maduras
claridad de días extensos que culminan entre sábanas de crepúsculos prendidos
páginas de citronela y lilas silvestres maceradas
bálsamos en las pieles que rozan la grama nocturna…
él y yo
somos dos cuerpos profanados
fascinados por la luna roja que disfrutamos juntos
entregados al rito del verano.