Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Fuente
Tamaño
  1. La soberbia de encerrar el cielo
    como un paraíso individual es
    el ciego orgullo del constructor que,
    se gana el inmerecido cortijo celestial
    arriba,
    donde el ego no contesta la frecuencia
    del hombre mundano
    llegan los guetos de los ricos
    a inflarse por encima del hombro
    arquitectónico,
    a rascarle el ombligo al arcángel
    depredador.
    Negociando el encierro de parcelas
    donde la nube se hace nube
    en la idiosincrasia del pensamiento
    recalifican el inmaterial cielo protector, los surferos del racheado
    horizonal donde flamas de hogueras desnudan el esqueleto imberbe del rascacielos.
    Allí perecen las palomas con ramas
    de olivo en sus picos.
    El halcón avaricioso mide su rapiña
    indolencia con termómetros de ego.




    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio le gusta esto.
  2. Los soliloquios cuajan en el abismo
    de las soledades,
    en el anclaje taxidérmico de los sueños
    que miden los orgullos y las paciencias tardíamente,
    en el sonido de los adioses,
    las carencias y taras dibujan un contorno de piel con piel.
    Aullidos que se quedan grabados
    en los columpios pescadores del óxido.
    Tan solo reconocer la pureza de los ópalos, que en tus ojos hicieron lágrimas de miel.




    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio y TARDE GRIS les gusta esto.
  3. La parca deambula enferma por un tablero de ajedrez, cuando
    los siete sellos derivan en una nostalgia capitular
    el deudor milita sin precaución
    en aceras del cansado sueño, porque
    la realidad se confecciona con retazos de ficción, y su sastre anuncia
    preñez palidecida con la harina del pastel, el mundo se infla con la levadura de la guerra , en el mismo horno donde se cocina el pan del misionero.




    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio le gusta esto.
  4. Las cicatrices tienen arena del tiempo, que miden las soledades
    hundiéndolas en su desierto agreste
    sazón del miedo que exige mentiras
    en papelitos de extensa pulcritud.
    La arena sigue cayendo, y se puede ver como cicatrizan los volcanes
    desde mi soledad,
    canina absolución del chantaje
    que exige la nada a sus amantes
    primarios vehículos de traslación
    en el agujero del cielo,
    las recompensas se consiguen
    con dados trucados,
    Cayendo al vacío de la ludopatía.



    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio le gusta esto.
  5. En el ajar del tiempo,
    la lectura blanquea la duda
    con un sinuoso despertar,
    que remueve insospechado
    la ingravidez de las miradas
    que persiguen sombras por el bosque
    materno.
    Allí siempre florece la virtud
    amparada con el sigilo inocente
    la pereza acude al balcón donde recita Cyrano el desenredar de su estómago indigesto por la fealdad.
    El amor de sus entrañas sube por las hiedras ocultas para que Cristián recoja la dulzura de la boca de Roxana,
    la mascarada del dolor, del rechazo
    del verso hilvanando la jauría de siervos,
    que se ocultan tras las sombras de traición.
    Vulnera la metáfora arcillosa voluble
    montón de letras cosidas como perlas del tesoro de la añada,críos como versos desnudando la compasión.


    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio le gusta esto.
  6. El aire de tu tubo de escape,
    deja el surco de la huella infectada.
    Que el progreso domaba en celdas de inflación,
    ahora descontrolada mutila la respiración del planeta desnudo
    de tanto rigor mortis abanicados con ese mismo humo, de tal gravedad que el enfisema será para muchos su segundo apellido. O quizás ninguno.
    Con tu pala de ventilador, juega a vibrar el viento a cántico de luna que macera con el tiempo, las mareas de tu suerte. Ha todos nos han de matar.



    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio le gusta esto.
  7. Los rotos ojos de maíz
    enferman del amarillo difteria
    que el arrebol confecciona
    en la acuarela de la tarde.
    Allí se calcan los pulmones
    de fumadores en radiografías del dolor y la inconsciencia .
    Carpeteando los mustios silencios
    de tus muslos con brillo plata, el desesperado gen del deseo ,canela
    amplia del dolor intacto y nada.



    Reservados todos los derechos©
  8. Arañazo, perdiendo la sequedad
    en una silla, casi el sitio que crea
    este vaivén de suburbios
    orillas de metálica bienvenida.
    Tú creaste mi corazón
    cuando lo rompiste
    yo de seleccioné la infección de tu huida, en parches de memoria cálida
    y despedida, con juncos como flautas llenas de silencio y morriña,
    también los pasos van rompiendo
    las olas moribundas dejan ecos de lágrimas recolectadas en timones
    de brevedad, contando de una en una
    su camino hasta la asombrosa clara y llano tropiezo.
    Cohabito así con imperfecciones
    de bóvedas de cristal.
    Picoteadas en el cielo.



    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio le gusta esto.
  9. Tengo la amarillez del campo
    antes de recolectar, lo que la velocidad
    sembró,
    tengo la sorpresa dañina del búho
    cuando amanece en la jaula de los días,
    tampoco supe de tu traición
    mientras tejía una funda para mi pecho, maltratado, como una diana de tiro , ya crepitando bombeos
    hacia el mundo de venas, difusiones del urbanismo del amor, que construía rascacielos ( tubos, chimeneas de cristal removiendo,
    el humo de la ambición).
    Para rasgar la entraña del olvido
    pidiendo memoria.
    En la espírica razón de mirlos
    que doliente el trino balbucea,
    en su vejez, el cuerpo des unido
    de toda la urdimbre hilvanada
    de la rueca.



    Reservados todos los derechos©
    A Abrahám Emilio le gusta esto.
  10. Los solsticios no preguntan
    la flama de tu interior
    se hace cómplice de la línea de fuego
    que en el horizonte intermitente
    en tu parpadeo, te copia.
    Hay algo que se va siempre en cada anochecer
    algo que nace en el alba, y
    muere en tu interior, revelándote
    la edad de los silencios, cronologías
    de imágenes que aparecen y desaparecen furtivas llenas de lo que fue tu presencia.
    Como en un crono la película de tu vida
    pasa cada día,
    la sala nunca está vacía.




    Reservados todos los derechos©
  11. Fin

    La perrera del adiós,
    deja una huella,
    cilíndrica en la frente
    horadando en tu mente
    la imagen de los perros del olvido,
    mirándote en el interior,
    preguntando, si es mejor
    vagar, que esperar en la jaula
    tu fin.





    Reservados todos los derechos©
  12. Llana la luna chata
    averigua mezquindad
    en la punta de los dedos
    un brillo de reventón
    pule la cana en el abrigo y
    se alimenta de miradas
    edulcorando el ocaso
    de diluvios de lágrimas
    parcheadas en su insolidaria razón
    de acuños.
    Cánticos y aplausos se vuelven vibrantes
    melodías,
    pero ella sigue allí limpiando
    con su pureza
    el blanco nupcial casi virgen,
    depuradora de silos de oro
    y plata.
    mineros cubistas en lienzo,
    época picoteada por el tiempo y
    su agujero de soledad.
    Palidecida en obra su cuna
    jamás muere.


    Reservados todos los derechos©
  13. La vida pendiente de un hilo,
    ha brillado insatisfecha , precoz duna de heroicidades comidos asilos de disturbios y hienas.
    La insensatez coronaba el lloro del
    trino, perder el norte en lujo fue la candidez del aventurero, pisando hilos.
    La canción del pájaro,
    voluntad del destino de dos, que
    el accidente separado, en el alicatado
    del turbio recelo de la des unión, múltiplo de vos, la fiebre canalla
    gritó un orgullo casi desprotegido paladeó la savia de la nada en la última palabra.



    Reservados todos los derechos©
  14. Hay hormigas en mi cama,
    buscando suerte en el blanco crudo
    de la sábana,
    mi boca tal vez el hormiguero, se sella capítulo de nadie,
    usurpada quizás cadáver empieza,
    la laguna a secar la orilla. Ellas buscan carnaza en el pueblo de mi almohada, casi el discípulo del destierro no ha manipulado la usura de la
    lejanía, sólo desdeñó el sabor de migas de pan perseguidas por la liturgia
    procesionaria de su disciplina que en la ciudad del estómago, pronuncian ecos en el metro de intestinos infectado de ellas.
    Mi cuerpo empieza a claudicar a entregarse en su sueño casi paradero
    de astucias y ejemplo.
    Paladar de mirlos picoteando en las
    fronteras un ángel distópico borrada la lealtad del pastor, hiere
    la mancha humana su utopía.



    Reservados todos los derechos©
  15. Mundo de aullidos,
    bajo la lona del circo.
    Payasos llorando
    chorros de huidas y nidos.
    Campanadas sin cuartos.
    No hay goma en las invernales
    miradas de auxilio. Canjeando el rumbo misterioso del azar,
    los dados trucando la suerte inventan
    nuevas puertas de absolución,
    para tahúres del cielo caídos en la
    vulnerable charca del dolor.
    Y vientos de arcángeles respirando,
    canela blanca.



    Reservados todos los derechos©