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Blasfemias

Publicado por Robsalz en el blog El blog de Robsalz. Vistas: 68

- Ave María Purísima.
- Sin pecado concebida, padre.
- Dime, ¿en qué puedo ayudarte?.
- Padre, he pecado de lujuria... pero sólo de pensamiento, no de cuerpo.
-Entiendo, dime, ¿eres casada?
- No, no tengo hombre.
- Y él... ¿es casado?.
- No tiene mujer, padre, vive comprometido con su trabajo.
- Y nunca le has dicho nada...
- No soy mujer para él.
- ¿Quién te ha dicho que no eres mujer para él? estás muy bonita, ¿cuántos años tienes? ¿veintitrés?
- Favor que usted me hace, recién he cumplido treinta y dos.

El padre se acomoda nuevamente en su asiento, y luego de mirarla, prosigue:

- Mira, y ¿por qué no sé lo dices?, ¿tal vez sienta lo mismo por ti?, además... ¿qué es eso de comprometido con su trabajo?, si no tiene mujer y tú no tienes hombre, no le veo problema. Anda, ¿por qué no le comentas?.
- No puedo padre, usted no entendería y mi vergüenza sería mucha.
- Pero mira que no te entiendo, no te das cuenta que es mejor arrepentirse por lo que hacemos, que arrepentirse por lo que no intentamos.
- ¿Usted cree eso padre?
- Pero por supuesto que lo creo.

Ella se aprieta los labios acongojada, el padre al verla le toma una mano, pues está conmovido con ella y le dice:

- Mira, en verdad...

Ella lo interrumpe:

- Padre, ¿usted dejaría su voto de castidad por mí?
-¡Qué cosas dices, por supuesto que no!...
-Lo ve padre, no soy mujer para usted.


*************************************

Dos semanas después...

- ¡Padre, qué sorpresa usted aquí!
- Venía por un libro, hace mucho que no leo.
- ¿Busca algo en especial?
- No, tal vez una novela, algo que leer en mis ratos libres.
- Están en el tercer estante de la izquierda.
- Gracias, veré si alguno me sirve.

Diez segundos pasan y el padre sigue inmóvil frente al mostrador, posiblemente olvidó cuál es la izquierda.

- Dime... no... nada.
- Pregunte padre, las dudas sólo sirven para que el alma no nos deje tranquilos y si el alma se inquieta tenemos pesadillas.
- Ok, lo que me dijiste aquél día ¿fue cierto?.
- Tan cierto como el aire que respira padre, tan cierto como la mañana que se levanta.

El padre sonríe al recordar la canción.

- Padre, disculpe la pregunta... usted... eh ¿ha estado con alguna mujer?.
- No, ¿cómo se te ocurre preguntar eso?, soy sacerdote.
- Perdón padre, lo siento.
- ¿No sabes que la curiosidad mató al gato?.
- Y ¿quién es más curioso?, ¿yo por preguntar o usted por querer averiguar sobre un secreto de confesión?.
- Yo, supongo.
- Entonces la curiosidad va a matarlo a usted antes que a mí, ¿padre? ¿no lleva ningún libro?.
- No, olvidalo, después leo.
- Hasta luego padre, que Dios lo acompañe.
- Y a ti.


*************************************

10:00 am, un día después.
- Hola padre ¿puedo ayudarle?.
- Sí, vengo por lo que no me llevé ayer.
- Y ¿ya decidió qué buscaba?.
- Una respuesta.
- Para tener una respuesta, primero necesita tener una pregunta.
- Creo que aquí no quiero preguntar.
- Si le parece, puedo invitarlo a cenar hoy, si no tiene problemas con eso, después de todo tiene que comer.
- Sí, supongo.

7:17 pm.
- Perdone el desorden padre, en un momento le sirvo la cena, tome asiento, en un minuto regreso...
Qué agradable tenerlo por acá, no todos los días ceno acompañada.
- ¿Recibe pocas visitas?
- Digamos que no recuerdo la última visita que tuve... espero que la comida sea de su agrado.
- Yo tampoco salgo mucho, las obligaciones me dan poco espacio para la parte sociable.

La anfitriona toma su silla y dejando la comida a un lado, se sienta junto al sacerdote:

- Padre, debo confesarme.
- ¿Ahora?, bueno, la oigo.

Luego, tomando la mano derecha del sacerdote y poniéndola en su rodilla:

- Padre, debo confesarle que no llevo ropa interior.
- ... no nos dejes caer en la tentación y ...
- Tranquilo padre, sólo es carne.


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- ... es así como Jesús permite que el diablo lo tiente, no porque ocupe ser tentado si no porque quiere demostrar la fuerza de su espíritu y dejar claro que Dios no nos desampara en ningún momento. Dios sabe cuando las tentaciones nos pueden ganar, pero también sabe que es necesario tentarnos, porque así podemos demostrar la fuerza de él en nosotros.

La carne puede caer, pero el espíritu se mantiene erguido, porque el espíritu no lo dominamos nosotros, el espíritu es de Dios y es él quien tiene poder absoluto sobre el espíritu.

Jesús enreda al diablo haciéndolo creer que el diablo es quien está al mando de la situación, pero en realidad Jesús es quien domina y termina haciendo que Satanás se convenza de que no puede ganar, porque Jesús no está sólo, Dios está con él, por eso mismo nosotros debemos levantarnos, porque Dios está con nosotros...

Nos ponemos de pie para confesar nuestra fe...

- Qué lindo estuvo el sermón hoy, padre.
- Gracias.
- Tal vez quiera ir a cenar hoy a casa.
- Se lo agradezco un montón, pero la dueña de la librería me invitó ayer a cenar y no quiero ser descortes.
- Ah no, tranquilo, lo espero un día de estos, entonces, ¿usted come carne?
- Sí, desde hace unos días como un poco más que de costumbre.
- Y ¿eso?
- Un gusto que descubrí.

FIN
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