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La chica obediente 2

Publicado por Robsalz en el blog El blog de Robsalz. Vistas: 12

No sé si me extrañaste, ni sabía si debía aparecer otra vez, al final resultó que acá estoy, aún con Benjamín. Lo sé, pero lo amo aunque sigamos igual, después de todo, somos pareja, eso sí, confieso que aún después de este tiempo juntos, sigo teniendo reservas con él, las normales para una mujer como yo. Un par de veces volvió a tocarme el tema de la amiga, las dos primeras veces subí el tono de voz, negándome a un trío, la tercera vez fue un poco más allá y me contó el nombre de la susodicha.

Resulta que yo sí conozco a la mujer, hasta la he saludado, su elegida era Carla, y no era una amiga común, era compañera de trabajo, si antes dudaba si se había acostado con ella, ahora lo dudaba más, pasaban varias horas al día juntos, se veían siempre, de lunes a viernes, era perfecto para él, lo peor es que la chavala era de buen ver.

Hace tiempo empecé a hacer ejercicios, no estoy mal, eso me han dicho, pero "ejercicio es salud" decía la abuela y además de ejercicio, me ayuda a relajarme y salirme un poco del cassette, sudar de otra manera que no sea por sexo, es relajante desde otro punto de vista, me sirve también para ubicar mis ideas, antes definía a Benjamín como un degenerado, hoy tiendo a pensar que yo puedo serlo un poco. No sé si tanto como Benjamín, hace tres semanas No sé si tanto como Benjamín, hace tres semanas lo encontré masturbándose en el cuarto, no pudo ni terminar, le hice una escena más que merecida, lo que no le he contado es que yo también lo hago, necesito sacar lo que tengo en mí y que no logro sacar cuando él termina antes que yo en la cama, lo que sucede más sguido de lo que yo quisiera.

Venía casi borrando de la memoria la propuesta de Benjamín con Carla, casi borrado hasta que él volvió a sacar el tema.

- Está deseando con ella ¿verdad?.
- No Moni, usted sabe que yo la amo, pero tenemos tiempo de no hacer nada divertido.
- Entonces usted necesita acostarse con otra para divertirse. Deberíamos probar meter a otro hombre.
- ¿Tiene a alguien en mente?.

Si le había hecho escenas, con esa pregunta le hice la escena de mi vida, los únicos excesos que hice, los hice por él, por su deseo de hacer cosas divertidas para avivar nuestra vida sexual, obvio que yo no tenía a nadie en mente, pero con mi conversación le di cabida para que lo pensara y le di cabida para que lo aceptara, que es lo peor, porque si lo acepta, yo debo aceptar a Carla.

Este fin de semana me invitó a playas, a Brasilito, Guanacaste, lo pasamos bien, pudimos disfrutar de nosotros, como pareja, compartimos espacios que nosotros, como pareja, compartimos espacios que no andábamos juntos hacía mucho, me sentí como en luna de miel, yo ocupaba salir de San Carlos y suministrarme un poco de aire, un fin de semana lejos de todo era lo que yo necesitaba, pero el sábado trae un domingo y el domingo antecede al lunes.

- Moni, voy a aceptar su propuesta. Ni idea de lo que hablaba.
- ¿Cuál propuesta?.
- Meter a un mae.

¡Dios! recordé la propuesta, no me pasaba siquiera por la cabeza, ni pensé que le pasara a él.

-¿Usted quiere verme acostada con otro?.
- Moni, no mal entienda.
- No mal entiendo, usted aceptaría que yo me acueste con otro y usted con otra.
- Moni, es por nosotros.
- No sé si explicarme, pero yo no tengo ningún hombre al que le pueda hacer una propuesta así.
- Yo se lo consigo.

No supe la cara que hice, pero no respondí nada, la misma historia con diferente día y horario, no sé qué me dolió más, que el tuviera a otro hombre para mí o que yo aceptara.

El amor da para mucho y en mi caso ha sido así, la muchacha está aquí, con nosotros y el hombre acaba de llamar, está por llegar a casa, no tengo conocimiento de quién sea, ojalá no lo conozca, es mejor así. Tocan a la puerta y Benjamín va a abrir, lo escucho saludar, Carla y yo estamos en el cuarto, sentadas al borde de la cama. Benjamín ingresa primero, luego ingresa el otro, lo conozco, se llama Sergio, es amigo de Benjamín, alguna vez lo he saludado, creo, nos saludamos de beso en la mejilla. Voy por una cerveza, la ocupo, no es una fantasía, hay otro hombre esperando acostarse conmigo, al menos es bien parecido, lo reconozco. Regreso al cuarto, Benjamín y Carla han iniciado sin nosotros, se están besando, Sergio se acerca y me toma la mano, "tranquila, lo va a disfrutar".

Empezamos por besarnos, besa bien, miro de reojo, Carla está abriendo la cremallera de Benjamín y lo acaricia, Sergio pone su mano izquierda en mis pechos y comienza a subir la derecha por mi entrepierna, yo estoy indecisa, Carla se está comiendo literalmente a Benjamín. Pongo mi mano derecha en el pantalón de Sergio y él abre su zipper, ahora tengo su pene en mi mano y él me está masturbando a mí, escucho a Benjamín blasfemar un par de veces, lo que sigue es que mi ropa interior está en el piso y cuando me doy cuenta estoy sentada encima de él. Sergio está doy cuenta estoy sentada encima de él. Sergio está acostado en el borde contrario a Benjamín, de modo que Carla y yo quedamos de frente, puedo ver todo lo que hace con Benjamín y viceversa, yo ya no estoy teniendo sexo, a mí me están cogiendo, así de simple, me están usando como juguete sexual y yo comienzo a mojarme, lo disfruto.

Esta es la última vez que complazco a Benjamín, me he llevado un par de sustos que aún me rondan ciertas veces, y mis hijos no deben saber ciertas cosas de mí, guardo algunos secretos y estoy segura que aún me falta acumular algunos, estoy preparada para lo que venga. Siempre he sido una mujer de principios, de eso estoy segura y sé que aún los tengo, pero no quiero terminar con Benjamín, soy feliz con él, aunque hay algunas cosas que me cuesta compartir, al final lo complazco, no sé la razón, creo que no quiero estar sola, es eso o lo amo demasiado.
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