Veo en tus pupilas el dolor en grises làgrimas,
y al partir con el estruendo del cielo
enmudece tu cara.
No hay debajo de tu mirada un muro apaciguado,
ese muro silencioso es la ùnica causa.
¿ Adònde el descanso de tu cuerpo de
temperatura alta?
¿Adònde la placidez de tus besos penetrada?
Me voy: cuando ascienden despacio dos ùnicas làgrimas.