Hay tanta poesía que uno puede encontrarse, solamente es abrir los ojos, abrir el alma, la caída de la hoja de un árbol, la sonrisa de nuestros niños cuando juegan a la pelota, el rostro de una anciana cuando se pierde su mirar recordando aquel beso de su gran amor... de la misma medida en que hay tanta tristeza, miseria y uno puede crear poesía cuando hace algo para calmar el dolor en otros... cómo es que uno se deja atrapar por cables, muchas veces, por voces sin rostro, por algo que cuando deja de tener humanidad, se convierte en un gran monstruo que va carcomiendo nuestra sensibilidad y nuestro ánimo...
El encierro comienza cuando nos tragamos las llaves y ya no deseamos ver lo que nos rodea, que aún estando siempre con gente que nos pueda dañar, mucho más allá, hay naturaleza que no daña, que nos brinda esa espontaneidad del despertar y del dormir bajo la luz de las estrellas.
Si para los padres es una gran pena y tristeza, ver a los hijos encerrados en su habitación, que se ausenten totalmente del mundo, igual es el dolor de ver a padres encerrados en sus asientos, dejando atrás a los hijos y las charlas familiares que cada vez se ven menos en nuestros tiempos.
No es solo la computadora, es la televisión, son los periódicos... cada vez olvidamos más cómo hablar y comunicarnos.
Para cerrar este poema tan real de Julia, tan lleno de cariño para nosotros los que conformamos parte de esta familia, deseo hacer mención a un poema de Pablo Neruda:
NO TAN ALTO
DE cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.
Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.
Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.
Todo está bien, todo está mal.
Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.
Las copas y los que bebieron.
Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.
Qué ropas hermosas llevamos!
Y qué importantes opiniones!
Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.
Se ven y se ven tantas cosas.
Vi festejados los ladrones
por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.
Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.
Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.
Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.
Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no seran.
Si quieren no me crean nada.
Sólo quise enseñarles algo.
Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.
Un abrazo a todos y vámonos a la playa o al cine a ver una buena película con la familia o los amigos!!!

