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Ganadores de la SemanaDiscutiendo poema Colección 2008 de Poema de la Semana y Mención especial en el foro Ganadores de la Semana; POEMA DE LA SEMANA Y MENCIÓN ESPECIAL
14.06.2008
I.-POEMA DE LA SEMANA
Título: Dentro de mí
Autor: Lucia Moran
http://www.mundopoesia.com/foros/poe...tro-de-mi.html
DENTRO DE MÍ
Vos, parcelás el tiempo
y ...
Vos, parcelás el tiempo
y el reloj no tiene sentido.
Te conozco desde siempre
mi corazón que habla con el tuyo
sabe que nuestro idioma es antiguo
la clave está perdida en algún mundo lejano
ajeno al que nos toca vivir
ahora.
Dentro de mí
vos, trastocás la vida que he sido
para que sea, la vida que soy
y que te ama.
Te voy construyendo a trozos de azúcar
en los límites de mi piel de abeja.
Posiblemente tú me reconoces;
sueñas y vives en la misión imposible por amar.
Yo atrapo tu soledad de transeúnte,
ésa que parece un tigre herido,
para no dar motivos a una habitación vacía,
para no dar motivos a que se te desprenda el alma.
Yo te reconozco en el filo
de mis dedos de abeja laboriosa.
Siempre has debido de estar ahí, esperando,
aun cuando mi mundo era una balsa
de lava ardiente;
mi destino ya te conocía detrás
de unos pies en la arena-huellas de un sentir sabido-.
Te voy construyendo a sorbos de luces
entre el prisma intacto del vidrio de mi ventana.
Tú simplemente seas el todo,
lo único,
ése que te deja huérfano cuando
cambia de rumbo en otros puertos,
con otros barcos llenos de personas.
Quiero construirte en la brisa que se acerca
cuando me amas.
Quiero desprenderte los ayeres
borrar imágenes de los espejos
y que atravieses el tiempo desnudo
de melancólicos recuerdos
quiero ahuyentar los fantasmas
que pudieran besar tu frente
y robar un suspiro tuyo
que me pertenece
quiero que entre tus dientes
no anide más que mi nombre
y que en tus sudores
sólo habiten los presentes
y descansar en tus ganas
de mañanas esperados
y de cielos transparentes
sintiéndote sólo mío.
Te amo desde ayer
cuando tus labios me inventaron
con la complicidad esbelta de los pinos
y el canto de los astros
cayendo limpiamente
sobre la fuente ansiosa
del jardín castizo y casto de mi pueblo.
O, más bien,
te amo desde aquella tarde
que no pudo
contenernos
y rodé tras de ti
por cada calle estacionada
en su propio pavimento.
No.
Te amo desde que mis ojos
se abrieron en la espiral de los tuyos,
y tu voz me penetró
cada palpitación
como diluvio.
No, no.
Te amo desde antes,
antes de ser péndulo y latido de tu tiempo,
aun antes de que fuéramos creados,
en la espera silenciosa de tu espiga
ya te amaba.
Voy a pintar tu cuerpo en un mural,
envidia de pintores italianos
y habrá un Renacimiento,
entre mis manos.
Voy a entonar un fresco en la capilla,
subiéndome al andamio de tus versos
para pintar de versos tus mejillas.
Motearé de amor tu dulce boca,
en tablas de romántico tardío.
Serán de mi color
tu niebla y frío
y tú, mi amor,
serás mi loca.
Escuela flamenca en tu regazo;
el blanco de tu piel, impresionismo
y entre tus pechos
¡yo el pincel
en tus abismos!
Y sombrearé las sombras de tu noche
y teñiré tus sueños de colores,
subido a tu escalera
y si quisieras...
pintor de brocha gorda
de tu alcoba.
Observo
los verbos evaporarse
por el ombligo
haciendo cada calificativo
que acompaña tu nombre
una semántica vencida en la lengua
desertada en la orilla.
Velas verdes se muestran
en zigzag desde núcleo de tu piel canela,
florezco en los sabores
de ti
latentes en el bolsillo de quimeras
donde queda guardado
el sentirte
la aureola de mis momentos puros,
intacta ante tanto caos en los móviles del tiempo.
Me cubro con tus rosas y espinas
entre la madera y el trigo;
Vuelo,
esta caída de luz
que se muestra en mis mejillas
es sólo tu ausencia de polvo,
avecinándose desde el cambio de nortes
hasta la aduana en mi pecho.
Quizá seas la nada
o el todo
que se abre paso entre las cadenas
del encierro
y deja caer al suelo
el gris velo que asfixia los sentidos,
te mueves a gatas
como la sombra de un futuro
que busca comida en la pradera.
Mis instantes se degradan,
magnolias efervescentes de los días
en que tuvo sentido mi luna;
La fantasmal hoja en la punta de tu uña
atraviesa las urnas de mi espalda
buscando esa claridad escondida
en la tormenta de pieles.
Soy yo
y mis fracturadas manos,
las que hoy desvisten este halo
de castidad que le inventamos a la noche.
Pensar en ti
es liberarse en tus cuerdas de oro,
pretender avanzar por tus caminos errados,
sentir la semilla fértil de tu mirada de bosque
morir en tu mueca
y no esperar más que esa muerte...
...la del látigo de tu boca.
Y por demás el silencio
de lo que nunca nos diremos
porque no hay estado de conciencia
en mi diatriba y sus pecados que
termina por no pronunciarte
en los siete mares ardiendo
como muestra de mis deidades plenas
adormecidas por el viento.
Me lavaré el adagio de la frente,
cegaré las proezas que danzan
en la amapola de mis años.
Estás aquí hecha de plegarias,
de distancias estrechas,
como una fotografía
en blanco y negro
con el peso de mi diario a cuesta.
El verano se cubre
con enredaderas sofocantes,
como el pulmón herido
de esta vana tarde sin brisa,
pero me tienes ........y no me tienes
abrazando el tronco traslucido de tus alegrías,
regando la raíz de este .......mi sueño,
el nacer y morir en tu fruta prohibida.
Vino a hablarme la brisa en la mañana
y la escuché con el fervor ocre de la tarde.
Vino a castigarme la cigarra entre las horas,
y acabé sanando al son de sus heridas.
Cuando encontré sentada a la amapola
al borde de un camino,
no dijo nada en su rubor silvestre,
y yo vi la belleza abandonada
tiñendo con sus lágrimas el campo,
como si desangrara hasta el ocaso.
(Hay nenúfares flotando sobre el agua
y hay un agua que se viste de nenúfares.
La Luna pone el último bordado
con un hilo de peces plateados,
y la fuente tiene un talle de gitana
con su chorro espumoso de volantes.)
Vinieron las luciérnagas más tarde,
con su perfume pálido de estrellas.
Me hablaron de los ecos de lo inmenso,
yo les conté que el mar bebe luceros
y galopa en caballos sobre el viento.
Cuando la noche abrió sus férreas puertas
para robarle al Sol velas y templo,
pude mirarme al fin frente a tus ojos
y adorarme en los brillos de tu abrazo,
y saciarme de luz entre tus besos.
Vino hasta aquí a cantar la madrugada,
y su canción no sabe de luces ni de sombras.
El afanado ruiseñor va colgando sus trinos
de las ramas,
y teje una espesura de colores...
hasta el despunte tácito del alba.
Llegan tus pasos de gacela confusa,
hay umbrales de tierra que acechan,
anhelantes, el calor de tu cuerpo
y la música de tus labios que se abren,
cada rincón de mi cuerpo disperso
sigue preguntándose dónde queda tu orilla,
dónde queda tu soleada fragancia,
la vespertina lumbre de tu piel
que se agita, retozando en las frondas,
mientras el trino se aleja cantando.
Cuando veo el milagro del agua
que hace crecer las espigas, triunfales,
temblando en las rosas abiertas
como una pupila dispersa mil veces,
presiento que algo divino ha escampado
en el lugar preciso del miedo,
en la jungla de un pecho que grita
cuando la noche deja correr su imperio
de sombras, de silencio, silencio convulso
que araña la sangre y hiere los huesos.
Tu mente crea un mundo,
y el alma te da una frase,
por tus venas corre el sentimiento;
pero el tintero se ha secado.
Reflexionas en cómo plasmar
esos pensamientos que traes divagando,
tu mano se altera al intentar moverse;
sólo piensas, no escribes.
Y ese fragmento de ti,
se borra como un recuerdo absurdo,
pues no puedes articular palabra alguna,
no hay manera de transmitir tu sentir.
Cuando sea vieja
y mis manos no puedan moverse,
ni mi boca hablar pueda,
recurriré a congelar mis poemas.
Escribiendo en el hielo de mi memoria
los infortunios de la vejez,
que no me permitieron pintar un universo nuevo,
en este viejo y deteriorado ser.
No sé qué día pueda perder la cabeza
con un alemán [alzheimer],
o cuándo pueda quedarme manco
asiéndome a la cuerda de la melancólica felicidad.
Por eso ahora escribo paraísos y purgatorios,
en donde me pierdo, y doy vueltas.
Donde una casucha es una galaxia,
y el cielo mismo lo coloco en tu corazón.
Tendré que buscar el rincón,
donde las palabras nunca hayan llegado,
donde las miradas, ajenas a tanto encanto,
no hayan hecho nido jamás.
Tendré que buscar un jardín,
donde el sol no oscurezca la luz de tu flor,
donde tu semilla no pierda nunca su latido
y en la amplitud de mi tierra
se haga inagotable germinar.
Tendré que buscar un mar,
donde tu inmensidad se pierda en mis sentidos,
y la paz con que anochece - furibunda de silencios -
no ahogue, en tus oídos, el sonido de mi voz.
Tendré que buscar un teorema,
que descifre la exactitud de tus misterios;
arcanas ecuaciones, inexplicables geometrías,
para descubrirte cada día un poco más.
Tendré que buscar un lienzo,
donde, de mil formas, te pueda dibujar;
y plasmar allí mis sonrisas, mis ansias, mi libertad,
y éste miedo siempre eterno de no verte llegar.
Tendré que buscarte; distante, silente, o vendaval,
tendré que partir de nuevo, para poder regresar.
Tendré que buscar sueños vírgenes,
para hacerte, al fin, mi realidad.
Canta la oscuridad: ¨Firme te espero¨,
la luz, en cuya noche, se demora,
nubes de tempestad, en el sendero,
la soledad que abraza, sueña y llora;
por esperar a quién más amo y quiero,
el divino veneno, el alma mora,
por el sendero donde mi agonía,
con hiel melificó… Melancolía!!![/b]
[b]A su paso apresura la amargura,
su oscura sinfonía, al son fenece,
la queja que se llena de dulzura
sonora, que en la brisa, gris parece;
y la armonía impía, brota oscura,
por parajes desiertos, mi alma mece,
la tristeza inmortal, en que evidencio,
de tu infinita ausencia... este silencio .