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Ganadores de la SemanaDiscutiendo poema Colección 2008 de Poema de la Semana y Mención especial en el foro Ganadores de la Semana; Recopilación de todos los poemas de la semana y menciones especiales elegidos por el Jurado de Mundopoesia durante las semanas del año 2008.
Los integrantes de esta colección conformarán los poemas participantes en el II Certamen Anual del año que ...
JULIA OLIVERA// Administradora de Mundopoesia. Corazón del Portal.
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Colección 2008 de Poema de la Semana y Mención especial
Recopilación de todos los poemas de la semana y menciones especiales elegidos por el Jurado de Mundopoesia durante las semanas del año 2008.
Los integrantes de esta colección conformarán los poemas participantes en el II Certamen Anual del año que viene para que en su día sea seleccionado el POEMA DEL AÑO y la MENCIÓN ESPECIAL DEL AÑO 2008 (en caso de convocarse).
Dicho concurso se celebrará por votación popular de todos los usuarios de Mundopoesia en los primeros meses del año 2008.
JULIA
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No puede ser rosa la flor, no son espinas,
No es tallo,
¿es siquiera flor?
Es un capullo de palpitaciones, son flechas indias,
Es una erección…
No sé si flor,
quizá manos viejas,
recuerdos bajo candado,
tormenta apretada entre mis ojos,
descarga eléctrica en el cerebro,
la lengua sobre el dorso,
un amanecer nublado
y café soluble,
noticiaros terribles
repletos de cadáveres…
quizá preludio de muerte,
resistencia,
enfermedad Terminal,
errores de puntuación.
La tertulia persistía, como acaso persisten las hebras de lino
en las manos macilentas de los titiriteros.
Los hilos preciosos se diagramaban al sonsonete
de cabecitas y cabezotas, borlas de anilina roja.
Una cadencia septentrional marcaba el halito ofuscado
de la bóreas, el aquilón
aquiescente grababa el símbolo de la hoz,
en cada artola, en cada jamelgo.
El residuo asiduo de la soledad.
Un sol soporífero de extrañas fluxiones y flébiles vapores repudiaba la álgida sabana.
K
Efecto K,
Un marsupial de ojos dorados y luminosos
atraviesa la selva con un taburete dosalbo bajo el brazo.
Bien, el marsupial es un amigo, buen amigo de la acera.
De liana en liana va colgado, como si levitaran sus pies,
viene a ofrecerme un taburete de símil y cristalizo PCP…
Y cuando me siento en ese taburete…., ¡ay, y cuando no siento!,
la atmósfera se calma y se hace atemporal, -.corren las partículas del efecto K.-
un caballo desbocado es enjalmado por las tutelas blancuzcas
de clorhidratos de ketamina.
El céfiro es ligero, la epifanía de volver.
Cada tanto, muy cada tanto, pronto tenderá a desaparecer….
Sueño que sueño un sueño hermoso, un sueño hermoso en donde Todos ES felicidad. Donde me levanto y te saludo, donde me sienta entero, donde pueda desayunar tranquilo y pasear cerca de árboles y lagos, y hojarasca y telarañas, y partículas de luz engarzadas en esas telarañas, donde siempre sea amanecer o atardecer, donde te abrace y me abraces, donde Todo nos abracemos y corramos y juguemos, y gritemos y lloremos, y estemos, donde todos estemos, sueño con ese sueño casto, que lo podríamos llamar La Imponderable Serenidad, sueño con la alegría, sueño con la alegría y los alegres, y los no tantos, pero no por eso ausentes. Donde pueda pasear y correr, y jugar y chapotearnos en una superficie de agua cristalina, sueño ese ensueño, donde no importe en donde nos perdimos o hasta donde habremos de llegar, donde el tiempo sea un instante, y el instante sea la flor. Sueño con la flor y la tocada de célebres cañones. Sueño que sueño ese sueño, y que al despertar, sigo en el más vehemente bienestar. Sueño con la flor y la tocada de célebres cañones, sueño que sueño ese sueño, y que al despertar, me encuentro en la más apasionada libertad. Sueño que sueño ese ensueño y que camino sobre mi sueño, y que la vigilia, lo sé, me deparará la más aterciopelada prosperidad. El ascetismo y lo apolíneo.
Bendice esta noche
tu cuerpo es el mío
besos en los labios
se agitan los latidos
mis manos navegan
tu cuerpo excitado
tu pelo de seda
mi lengua penetra
tu húmeda grieta
buscando tu lengua
traviesa coqueta
tus senos desnudos
presionan mi pecho
mis labios succionan
tu sensible cuello
tu vientre y mi vientre
intercambian besos
al sur de los cuerpos
tu jugosa gruta
de paredes tersas
espera en deseo
a mi ave candente
para que remonte el vuelo
allende tus íntimos cielos
No la busquéis
entre amantes orgullosas
y susurrantes curvas subastándose al amor
complaciente en suaves nidos de terciopelo.
No la hallaréis ofreciendo gentilmente
pequeñas limosnas de su belleza
a los asesinos de su honor
en imaginarios paraísos de pasión.
Ella, cálida luz en el cielo herido de mis días,
desciende como una seductora visión
para entregarme con adorable disciplina
los claros y oscuros brotes de su cuerpo.
Nos hemos encontrado
en la parte, tal vez, más dulce
de la palabra tiempo.
Desde donde naciste
como una cosa rosada
y creciste de pronto
hasta donde te sorprendieron mis ojos.
Y hoy vamos de la mano
y somos casi una metáfora
entre los seres, las cosas y los signos
que simbolizan nuestro tiempo.
A continuar la dulce obra
que otros amantes comenzaron
a sorprender a muchos,
desplegando gestos
y realizando hazañas
que tan sólo la más audaz
imaginación de nuestros mayores
hubiera podido elaborar.
Y no te asusten lo grandotas
que puedan sonar estas palabras.
Yo te invito
a emprender un nuevo mundo
con río y sin arañas....
Perdóname que en la hora de los besos
que en medio de dichosa primavera
incurra en tan grave comentario
.Ya que creo esencial y duradero
mirar hoy a lo profundo,
seleccionar imperativos.
Te miro como a la otra mitad
de los seres que pueblan el planeta
y yo, la otra parte que venía
buscador del origen y los sueños
y nos encontramos,
te cruzaste en mi camino,
chocamos, nos enredamos
con palabras entrecortadas
y caricias, fundimos nuestros rumbos,
nuestros cuerpos
con iguales cantidades de cariño.
Y hoy vamos de la mano
y somos casi una metáfora.
A completar la dulce obra
que otros amantes comenzaron.
Amar, jugar, hacer de todo,
sacarse lo mejor desde la panza
exprimir el jugo de la vida
hasta dejar un rastro sorprendente.
Para eso nos hemos encontrado
en la parte más tierna
de la palabra tiempo.....
Yo te devolví la poesía,
aquella que me susurraste al oído
mientras me mordías con cariño.
No pude quedarme con ella,
por las mismas razones que no pude
quedarme contigo...
Le tiembla a uno la mano contener
tanta belleza, tanto destello.
Eras la prodigiosa era dorada,
demasiados ojos acariciaban tu forma.
Yo, en cambio, era delgado y orgulloso.
Tímido como el río frente al mar...
Yo te devolví la poesía,
lo hice con creces, era justo y necesario
ya que agrandaste el amor,
la angustia y el dolor de mi corazón.
Eras la brisa de mi sonrisa,
el eje socavado de mis días primeros,
pasión y fuego incontenible...
Me tiemblan las manos,
y el corazón me duele,
con el recuerdo de tu amor.
A veces muerdo las horas nocturnas
y me la paso en vela
y pienso que sueño, que tú me sueñas.
A veces sueño contigo, y me salvo
de la angustia pasajera,
luego te marchas, desapareces
en mitad de la noche
y en el centro de mi urgencia.
Le llueve a este invierno
y pasan las horas,
los días
y más noches como ésta.
A veces, me quedo en el umbral del sueño,
casi dormido como esperando la espera.
Como esperando verte.
Y me duermo,
y no llegas.
Busco tu boca para depositar mis versos,
se expande mi voz al confín del universo,
y mi voz no te toca.
Entonces,
me riego en las estrellas hasta hacerme
millones de
ellas,
hasta ser en
ellas.
ll
Hoy la noche es ciega y el verso
es nube condensada.
Hoy mi angustia también es tuya.
Aunque no lo quieras.
Hoy muerdo el aire y el cielo está teñido
de mi animalesca rabia y de mi puta pena.
Ahora se me ha mezclado todo
en un sólo nudo con tu nombre al centro
que hace correr tu sangre por mis venas.
Ahora soy
arpegio de tu firmamento sin estrellas,
sin música,
en tu universo inconexo,
mudo y confinado a la soledad más sola.
Y ahora, en la víspera de mi ceguera más ciega,
ahora estoy absolutamente seguro
de que puedo verte por vez final,
oírte, por vez final
olerte por vez final...
Supe de ti y te hiciste entre las formas,
te nombré cálido como un verano que se asoma,
seguí tus pasos y en tus piernas un nido de amapolas,
sentí tu sien atrapada en la memoria,
susurró tu voz e imaginé el aliento exhausto.
Supe de tu inalcanzable sombra
y tuve miedo de que en la niebla de mi vientre
te inventaran mis dedos..
Por eso, políglota de metáforas te llamo
y me enamoro mientras te llamo y no te acercas,
igual te poseo a veces en mis silencios
y tiemblo al devaneo de tu mano surcando mi espalda.
Si alguna vez escribí
poemas de amor a la muerte
no fue por flaqueza
o abandono
fue porque ya estaba muerto y quizás
era el único medio
de volver a la vida
si alguna vez escribí
poemas de amor a la muerte
no fue por escapar
—como muchos piensan—
más bien fue por aferrarme
a la necia esperanza
de algún lugar mejor
donde siempre
brillara
tu sonrisa
si alguna vez escribí
poemas de amor a la muerte,
y ella
llegó de verdad a encapricharse
siquiera un segundo
maldito con este idiota
entenderías por qué, de cuando en cuando
les muestro a los demás una parte
del infierno que llevo dentro
y luego bajan del coche o doblan raudos la siguiente esquina;
o se apresuran porque llegan tarde al trabajo
o miran inquietos el reloj, o la bandeja de entrada
de su teléfono móvil
o vuelven, asustados, corriendo a casa
para abrazar a sus hijos
y dormir con ellos esa noche
o cierran la ventana de un verso
en un foro de poesía
y yo y mi infierno les vemos alejarse
como inertes rostros de piedra
mientras enciendo un cigarrillo y
caminamos hacia otra nada
con la certidumbre
terrible de los que se saben
condenados a la soledad.
Se detuvo el tiempo...
ocupando la pantalla de mis pensamientos
con aquella imagen del último encuentro.
Bajabas del tren cargado de euforias,
oliendo a pasión y en la mano... una flor roja,
¡fueron tantos viajes en tan poco tiempo!
que conocía horarios, andenes y vías
ah, ¡cuántas historias! de glorias y fracasos,
eras libro abierto narrando secretos
cuando tu compartimiento hacía las veces de confesionario,
¡mira que curioso! para aquel ateo revolucionario.
Y allí estaba yo, al pie del andén, con las manos frías, la boina gris,
con aires de alegría y el frío de Madrid.
¡Nos queríamos tanto! que lo nuestro era un amor formal,
me lo dijo el disco que me regalaste (joya de vinilo)
"El sur también existe" cantaba Serrat,
Mario Benedetti se lo había chivado, con aquellos versos
donde suspiraba por la libertad.
¡Fueron tantos sueños en tan poco tiempo!
que me ha costado veinte años poder perdonar
que no te despidieras, cuando aquella madrugada del 12 de Marzo
alguien me dijera:
"se ha marchado Juan.. .es un largo viaje, no lo esperes más.
Hoy... un viejo tiesto es el recipiente lleno de canicas
de mis dos luceros,
aquel pequeño tiesto que con una flor roja pusiste en mi mano,
al bajar del tren del último encuentro.
Él, cubierto con el polvo
de antaños amores,
con las lágrimas de hielo
que en su espalda pesan.
Le pasa el tiempo a su cielo
y a sus tardíos arreboles;
no se esfuman los reflejos
que labran su rostro,
haciéndolo esa daga que se clava
en lo más hondo de su alma.
Se aleja del aire
que brota de mis collados,
se aparta de estas manos
donde nacen rosas
con pétalos que quieren
tejer una sola historia,
abandona mis labios
que en cada alborada lo evocan,
sublimando sinfonías
de mi amor por su luz y su sombra.
Dormita desolado
en las noches de su invierno,
esboza una simple mirada
a su madrugada sin sueños
y siguen caminando sus pasos
en el dolor de sus recuerdos.
Vuela por distintos vientos,
pero pisa esa misma tierra
sembrada de inmensa soledad,
aguardando en lo único que espera...
¡El nuevo tiempo para despertar!.
Hoy, -aún con su despedida-
danzan mis mariposas
en los redimidos campos
donde sembré revelaciones,
donde pinté lienzos
con óleos germinados de mis glosas,
donde grité -con gritos silenciosos-
la demencia de mi idioma.
Cada día renace perenne
su alma en mi alma,
las bellas grafías de su voz
viven en mis párpados,
entrelazo en una sola
su lágrima y mi lágrima,
su rostro en mí es perpetuo,
cuando entre cristales lo acaricio
y me abrazo a su silencio.
Yo, sigo peregrinando
en el sendero que no se detiene,
esparciendo semillas
que añoran ser siempre alegres,
queriendo cosechar
frutos del cielo, que dan vida,
descansando en las únicas letras
de eterna sabiduría.
Y sigo esperándote amado mío,
sin vicio, sin vacío.
Con melodías diáfanas
esperándote en mi prado,
donde reposan, la miel de mis manos,
mi savia, mi alma
y esta, -para ti- mi dulce mirada.
Él, cubierto con el polvo
de antaños amores,
con las lágrimas de hielo
que en su espalda pesan.
Le pasa el tiempo a su cielo
y a sus tardíos arreboles;
no se esfuman los reflejos
que labran su rostro,
haciéndolo esa daga que se clava
en lo más hondo de su alma.
Se aleja del aire
que brota de mis collados,
se aparta de estas manos
donde nacen rosas
con pétalos que quieren
tejer una sola historia,
abandona mis labios
que en cada alborada lo evocan,
sublimando sinfonías
de mi amor por su luz y su sombra.
Dormita desolado
en las noches de su invierno,
esboza una simple mirada
a su madrugada sin sueños
y siguen caminando sus pasos
en el dolor de sus recuerdos.
Vuela por distintos vientos,
pero pisa esa misma tierra
sembrada de inmensa soledad,
aguardando en lo único que espera...
¡El nuevo tiempo para despertar!.
Hoy, -aún con su despedida-
danzan mis mariposas
en los redimidos campos
donde sembré revelaciones,
donde pinté lienzos
con óleos germinados de mis glosas,
donde grité -con gritos silenciosos-
la demencia de mi idioma.
Cada día renace perenne
su alma en mi alma,
las bellas grafías de su voz
viven en mis párpados,
entrelazo en una sola
su lágrima y mi lágrima,
su rostro en mí es perpetuo,
cuando entre cristales lo acaricio
y me abrazo a su silencio.
Yo, sigo peregrinando
en el sendero que no se detiene,
esparciendo semillas
que añoran ser siempre alegres,
queriendo cosechar
frutos del cielo, que dan vida,
descansando en las únicas letras
de eterna sabiduría.
Y sigo esperándote amado mío,
sin vicio, sin vacío.
Con melodías diáfanas
esperándote en mi prado,
donde reposan, la miel de mis manos,
mi savia, mi alma
y esta, -para ti- mi dulce mirada.