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Ganadores de la SemanaDiscutiendo poema Colección 2008 Premio Destacado a la "Poética Clásica" en el foro Ganadores de la Semana; Nueva colección destinada a recopilar los poemas ganadores durante el 2008 realizados conforme a las reglas de la poética clásica.
Su votación por el Jurado está condicionada a la previa consideración o filtro de validación en cuanto a su perfección ...
JULIA OLIVERA// Administradora de Mundopoesia. Corazón del Portal.
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Colección 2008 Premio Destacado a la "Poética Clásica"
Nueva colección destinada a recopilar los poemas ganadores durante el 2008 realizados conforme a las reglas de la poética clásica.
Su votación por el Jurado está condicionada a la previa consideración o filtro de validación en cuanto a su perfección Técnica a realizar por los moderadores técnicos del "Foro de Poemas sujetos a métrica y rima", ubicado dentro de la categoría "Tu mundo Literario".
Para someter al jurado poemas publicados en ese foro deberá constar en los mismos mensaje de alguno de los moderadores técnicos con su "visto bueno" o su pronunciamiento como "apto para ser votado por el jurado".
Sólo los aptos serán votados por el jurado y de entre ellos se seleccionará, por mayoría de votos, al ganador semanal.
JULIA
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Te nombro en el silencio de las cosas que he dicho,
en la piel que te atrapa, en distantes murmullos,
en los ojos cansados de un instante perdido
y en la mano agrietada, donde a diario te busco.
Te nombro sin querer, te encuentro sin motivos.
En la caricia ausente, en la mirada aciaga
del despiadado olvido, en este mar de calma
donde en sombras te veo y en tinieblas yo vivo.
Te busco en la alborada del angosto camino,
en el tremor de un pecho que sucumbe al embrujo,
en la magia disuelta de un presente abatido
y el efímero numen, del adiós el conjuro.
Te nombro sin nombrarte y en callar te consigo,
en el canto postrero de una noche agobiada,
en el vuelo de sueños de la brisa temprana,
y en los labios sellados, que te dicen dormidos.
¿Supiste amada estrella cuando sin luz me fui
buscando entre las olas de un mar embravecido
el rastro ya apagado de un sueño que perdido
creyendo ser eterno detrás se fue de ti?
Quizá nunca en tu loca carrera desbocada
pintada de colores por manos seductoras
que visten sus afanes de poses protectoras
te diste cuenta acaso de tu obra despiadada.
Mas no te culpo hermosa de ser sólo centella
fugaz que da su brillo por un instante al alma,
igual que en su inocencia la brisa sólo es calma
¿Podré acaso culparte de haber nacido bella?
Pusieron a tus plantas palacios hechos de oro
sutiles galas finas para cubrir tu infancia
y joyas y perfumes que en su banal fragancia
te hicieron sentir dueña del mundo y su tesoro.
Miraste avergonzada cual fuera tu pasado,
tus pies que hollaron barro vestidos ya de escarchas
danzaron siendo presa de afanes y de marchas,
igual que ufano canta el pájaro enjaulado.
Detrás tu falsa y vacua florida primavera
lograste se ocultara la bella que otra aurora
llenara de ilusiones su frente soñadora
para tan sólo hacerte deleite de cualquiera.
Y así pasó la vida de largo por tus días,
callaron los halagos, murieron los afanes
el tosco sol altivo de abusos y desmanes
dejó de lo que fueras tan sólo ruinas frías.
Las manos que otro tiempo raparon tu belleza
partieron tras de nuevas estrellas relucientes
que igual a ti mañana serán tan sólo ausentes
adustos cofres finos colmados de tristeza.
Ahora que la senda del destino te obliga
me buscas recelosa, quizá no quiera verte,
acaso mi mirada glacial como la muerte
no tenga para ti puntual tibieza amiga.
La herida que otro tiempo, mi vieja flor perdida,
juraba ya sanada resiente al contemplarte
y si un torrente insano me arrastra a despreciarte
amándote es inútil negar que eres mi vida.
Ven rauda, ya no temas, en mí hallarás consuelo,
aún eres la rapaza por quien pinté canciones;
la misma que en mis sueños colmados de ilusiones
llevé del viento en alas por un lozano cielo.
Silencio amada calla, no hay nada que acusarte,
aquellos sólo vieron en ti fugaz tersura;
yo sé de que estás hecha, conozco tu hermosura
silencio amada y llega, que sólo quiero amarte.
Regaré con mis sueños el jardín de jilgueros
donde invernan tus ansias y florecen las mías.
Y será nuestro encuentro colmenar de luceros,
como sierra plateada lloviznando alegrías.
Pintaré de amapolas la pradera escondida
y las aves silvestres trinarán generosas,
como ofrenda del alma tu canción preferida.
Y será primavera, perfumando de rosas,
de gladiolos y nardos, nuestra unión bendecida,
bajo un manto estampado por cien mil mariposas.
Volaré a la galaxia para hallar tus remotas
ilusiones perdidas en los nimbos del cielo.
Al final de la aurora, un sinfín de gaviotas
marcará la llegada de tu ansiado consuelo.
Y mis brazos abiertos como cruz de alfarero
bordearán tu cintura con sensual atracción
y esa noche curvada con la luna de acero,
llegaré ante tu puerta con mi nueva canción,
a decirte mil veces que te adoro y te quiero
y que tuyo es por siempre… mi senil corazón.
Abrió su mirada el día
llorando lágrimas claras
capullos de blanca escarcha,
suspiros de porcelana
que se mezclaron al ruego
porque tú al fin regresaras
y se volvieron la sangre
que alienta mi pena insana.
Tan lejos partió tu risa
que ya ni mi fe te alcanza
perdió mi sueño el sentido,
veló el color la mañana
solo el silencio me escucha
tras el batir de su danza
mientras el alma agoniza
deseando tu voz temprana.
Entonces ya para darle
mis ojos a la alborada
muriose la fuerza de antes
y se hizo la lucha vana
tomando la eterna noche
mi angustia entre su cascada
torrente de ausencia oscura
que de mi herida se ufana.
Querube de tibio jade
que estrellas llevas por alas
si el viento llevó tu esencia
tan lejos de mi ventana
promete que cuando muera,
mi amor que al edén igualas
del hades vendrá a librarme
tu voz de dulce campana.
Yo sentí el terciopelo de tus labios
embriagando los míos de dulzura,
inyectando una dosis de ternura
que acabó por limar viejos resabios.
Y sentí contumaz la calentura
invadir mis más íntimos rincones,
destruir lo sensato en mis razones,
abocarme a un abismo de locura.
¿Cuáles son, del amor, las condiciones
que llevan a cegueras absolutas?
¿Y qué ardides y mañas tan astutas
idea, soslayando sinrazones?
Basta que labios rojos emociones
despierten en el alma y caes rendido,
ese dulce sabor te ha sorprendido
y cautivo te quedas en prisión,
tras las rejas sujeto el corazón
pues Amor en sus redes te ha prendido.