*Sabrina*
Una niña gris
"La muerte hace ángeles de todos nosotros y nos da alas donde teníamos hombros,
suaves como garras de cuervo"
Jim Morrison
suaves como garras de cuervo"
Jim Morrison
Estás,
..........entras
y
nunca sales,
del inverosímil segundo
*Al póstumo ejercicio
donde abrimos los huesos en regocijo
hacia una lujuriosa piedad*
..........entras
y
nunca sales,
del inverosímil segundo
exiliado de los intestinos del universo,
sulfatando en aquel
secreto guardado entre espirales,
los ocres de algún razonamiento mórbido.
No te inventas,
algún átomo de oropel
de tu ficticia corona
y bebas la inmaculada dureza
de un océano malva que se derrame en tu sangre.
Mas en tu escena de instrumento casuístico
dolida en tus senderos,
que devuelven el final
en tristes pensamientos sin piel
bosquejo doce segundos
entre el ir y el venir,
y jamás acabas de existir.
Creas en el domo del tiempo
el engaño de una resurrección ventosa,
hilos de seda me protegen de tu tacto.
Anochece en tus difuntos ojos
la profundidad del infinito,
como si la primavera del alma
estuviera en la asunción de tus manos.
Buscas fuego en prisma sagrado
encuentras idilio en elixir mutado.
No voy a tu espera
camino en tu arribo
vamos juntas inmutables de encanto.
bajo el crepitar de tus mantas,
en el doblez de tus lacerantes piernas
se escuda el réquiem de toda humanidad,
todos merecemos morir...
sulfatando en aquel
secreto guardado entre espirales,
los ocres de algún razonamiento mórbido.
No te inventas,
............................................así
rasguñes con el respiroalgún átomo de oropel
de tu ficticia corona
y bebas la inmaculada dureza
de un océano malva que se derrame en tu sangre.
Mas en tu escena de instrumento casuístico
dolida en tus senderos,
que devuelven el final
en tristes pensamientos sin piel
bosquejo doce segundos
entre el ir y el venir,
y jamás acabas de existir.
Creas en el domo del tiempo
el engaño de una resurrección ventosa,
hilos de seda me protegen de tu tacto.
Anochece en tus difuntos ojos
la profundidad del infinito,
como si la primavera del alma
estuviera en la asunción de tus manos.
Buscas fuego en prisma sagrado
encuentras idilio en elixir mutado.
No voy a tu espera
camino en tu arribo
vamos juntas inmutables de encanto.
bajo el crepitar de tus mantas,
en el doblez de tus lacerantes piernas
se escuda el réquiem de toda humanidad,
todos merecemos morir...
*Al póstumo ejercicio
donde abrimos los huesos en regocijo
hacia una lujuriosa piedad*
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