emuletero
Poeta veterano en el portal
Vacío y seco,
encuentro mi páramo interno,
no alcanzo la vista
en mi obnubilada conciencia,
ligero de equipaje
doy bandazos a diestro y siniestro
como ahogándome en negra brea.
Los recuerdos y nostalgias
me tienen presa la existencia,
es el único escape que tengo
para no volver loca mi paciencia.
Ya no aguanto disertaciones,
ni lecciones del vivir,
no aguanto a los listillos
que no viendo sus narices,
me recomiendan lecciones
y futuros prometedores.
Refugiado en mis neuronas pensantes,
me sigo estrellando contra quimeras
producidas por relaciones simbióticas
sin pedir permiso en el espacio-tiempo...
Que mi cerebro ordena.
¡No! ese no soy yo,
han tomado al asalto mis sueños,
han derribado mi fortaleza interna,
la oscuridad ha hecho presa
de mi corazón,
me tiene en su prisión,
todo esta gris...
Todo es muerte a mi alrededor.
¡Que horror!,
es un campo de batalla,
sangriento,
lacerante,
como espinas de zarza
apretando las entrañas,
sin cuartel,
sin tregua,
sin pactos,
los dos yoes se insultan
se pelean y matan
volviendo a renacer,
y todo vuelve a empezar
al siguiente amanecer.
Así como en el exterior
es el interior,
un campo de batalla
entre lo inferior y lo superior
entre vivir muriendo...
O morir viviendo.
encuentro mi páramo interno,
no alcanzo la vista
en mi obnubilada conciencia,
ligero de equipaje
doy bandazos a diestro y siniestro
como ahogándome en negra brea.
Los recuerdos y nostalgias
me tienen presa la existencia,
es el único escape que tengo
para no volver loca mi paciencia.
Ya no aguanto disertaciones,
ni lecciones del vivir,
no aguanto a los listillos
que no viendo sus narices,
me recomiendan lecciones
y futuros prometedores.
Refugiado en mis neuronas pensantes,
me sigo estrellando contra quimeras
producidas por relaciones simbióticas
sin pedir permiso en el espacio-tiempo...
Que mi cerebro ordena.
¡No! ese no soy yo,
han tomado al asalto mis sueños,
han derribado mi fortaleza interna,
la oscuridad ha hecho presa
de mi corazón,
me tiene en su prisión,
todo esta gris...
Todo es muerte a mi alrededor.
¡Que horror!,
es un campo de batalla,
sangriento,
lacerante,
como espinas de zarza
apretando las entrañas,
sin cuartel,
sin tregua,
sin pactos,
los dos yoes se insultan
se pelean y matan
volviendo a renacer,
y todo vuelve a empezar
al siguiente amanecer.
Así como en el exterior
es el interior,
un campo de batalla
entre lo inferior y lo superior
entre vivir muriendo...
O morir viviendo.
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