Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Deja enfriar ese café, de momento
siente al aroma presenciar,
atestiguar este sentimiento.
Esta declaración única de amar.
Sin temor debo confesarte
que nunca te he querido.
Y con toda seguridad, nunca voy a quererte,
por que solamente te he amado.
Como ama el mar al faro encallado
que besa en su vaivén la roca,
cómplice de un amor callado
la luna, que guarda el secreto en su boca.
Empiezan siendo suspiros, atrapados
frutos de una boca que implora el regreso,
es la promesa de los enamorados.
Cuando los silencios anuncian al beso.
Te imagino recostada, soñando
tus cabellos derramados en mi memoria,
hebras azabaches hechas gloria
si van sueltos, me llevas atado.
Mi pecho aprendió a hacer eco de tu latido
tu corazón se tiñe de mi sangre púrpura,
mis manos se enredan en tus cabellos sin olvido
pero si te retrasas, mi alma hallarte procura.
A veces callarme prefiero
ante este amor desmesurado,
por todo el tiempo que te he amado.
Y nunca haber dicho te quiero.
Pero llegará el momento en que te lo diré
y te amaré como al último minuto de una espera,
cuando el silencio se rompa con tus palabras
y los espacios se llenen con tu llegada.
Entonces será el día en que sabrás cuanto te amo.
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