Cuando amanece, en mi campiña,
que tan alegre alza la bruma,
se va meciendo entre la piña,
como si fuera la blanca espuma.
Tanto silencio, que era la noche,
le va, cediendo a los albores,
esa paleta que hace derroche,
y pinta al cielo en mil colores.
Ya surgen miles de animalillos,
De hermosos tonos las mariposas,
Otros amenos como los grillos,
Que entonan muchos cantos cual prosas.
La ardilla va y se apresura,
y sale rápida por su sustento,
Luego va alegre y sin premura
saluda al día que nace lento.
El recio cedro muy deshojado,
tan blanquecino junto al abeto,
ya no parece como colgado,
Entre la noche blanco esqueleto.
Sobre sus ramas se posan suaves,
hermosos pájaros que dan cantores,
llamado al gallo rey de las aves,
quien ya despierta a los pastores.
Sale hacia el campo en una fila,
todo el ganado va a los potreros,
atrás cantando con su mochila,
en sus caballos van los vaqueros.
Mientras el sol ya dulce asoma,
con sus matices muy encendidos,
se va llenando de amor la loma,
y calentados todos los nidos.
Todas las garzas se van volando,
hacia los lagos o hacia los ríos,
y las cotorras están hablando,
comen mazorcas en los plantíos.
En el acahual se oye un rugido,
salen corriendo todos los monos,
es del jaguar que no ha comido,
busca en la selva a los colonos.
A este rugido ladran los perros,
que bien que flojos apenas salen,
y van a ver que los becerros,
estén completos que no los jalen.
Así se va creciendo el día,
en tan hermosa selva muy verde,
en la campiña que es mi agonía,
como te extraño como se pierde.
Se va la noche de tus praderas,
viene hacia mi toda sombría,
me va envolviendo de enredaderas,
deja mi vida toda vacía.
Ahora lejos yo te recuerdo,
con tus perfumes lleno de amores,
por tanta vida quiero un acuerdo,
que cuando muera mandes tus flores.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
que tan alegre alza la bruma,
se va meciendo entre la piña,
como si fuera la blanca espuma.
Tanto silencio, que era la noche,
le va, cediendo a los albores,
esa paleta que hace derroche,
y pinta al cielo en mil colores.
Ya surgen miles de animalillos,
De hermosos tonos las mariposas,
Otros amenos como los grillos,
Que entonan muchos cantos cual prosas.
La ardilla va y se apresura,
y sale rápida por su sustento,
Luego va alegre y sin premura
saluda al día que nace lento.
El recio cedro muy deshojado,
tan blanquecino junto al abeto,
ya no parece como colgado,
Entre la noche blanco esqueleto.
Sobre sus ramas se posan suaves,
hermosos pájaros que dan cantores,
llamado al gallo rey de las aves,
quien ya despierta a los pastores.
Sale hacia el campo en una fila,
todo el ganado va a los potreros,
atrás cantando con su mochila,
en sus caballos van los vaqueros.
Mientras el sol ya dulce asoma,
con sus matices muy encendidos,
se va llenando de amor la loma,
y calentados todos los nidos.
Todas las garzas se van volando,
hacia los lagos o hacia los ríos,
y las cotorras están hablando,
comen mazorcas en los plantíos.
En el acahual se oye un rugido,
salen corriendo todos los monos,
es del jaguar que no ha comido,
busca en la selva a los colonos.
A este rugido ladran los perros,
que bien que flojos apenas salen,
y van a ver que los becerros,
estén completos que no los jalen.
Así se va creciendo el día,
en tan hermosa selva muy verde,
en la campiña que es mi agonía,
como te extraño como se pierde.
Se va la noche de tus praderas,
viene hacia mi toda sombría,
me va envolviendo de enredaderas,
deja mi vida toda vacía.
Ahora lejos yo te recuerdo,
con tus perfumes lleno de amores,
por tanta vida quiero un acuerdo,
que cuando muera mandes tus flores.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
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::Hola señor Lacandoni. Qué sensual belleza despliega en sus versos, toda una postal multicolor en un canto que se alza al amor perdido y también a la esperanza. Como siempre es un gusto leer su obra. Reciba un afectuoso saludo de mi parte.::