Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Constantes taciturnas mis andanzas
me dictan el quehacer de mis anhelos:
albores que me llegan como anzuelos
y temas con olores de alabanzas.
Lo digo por mi mente en las alianzas
que son al paladar cual caramelos
que vienen por vencer aquellos celos,
los mismos de dichosas desconfianzas.
Por eso en esta tarde estoy tranquilo,
por eso el corazón no ve intereses,
por eso mis sonrisas son de fe.
La vida de este amor que yo destilo
es fuerte como robles o cipreses,
igual es principal cual abecé.
me dictan el quehacer de mis anhelos:
albores que me llegan como anzuelos
y temas con olores de alabanzas.
Lo digo por mi mente en las alianzas
que son al paladar cual caramelos
que vienen por vencer aquellos celos,
los mismos de dichosas desconfianzas.
Por eso en esta tarde estoy tranquilo,
por eso el corazón no ve intereses,
por eso mis sonrisas son de fe.
La vida de este amor que yo destilo
es fuerte como robles o cipreses,
igual es principal cual abecé.
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