Damari
Poeta que considera el portal su segunda casa
Retrocedan los pensamientos en el tiempo
para oler el aroma de pimientos que
impregnaba la cocina de mi abuela.
Sus manos asían la sartén
destilando amor con el movimiento
paciente y erguida esperaba
dar a sus nietos el sustento.
Los labios emitían sonidos:
besos ,palabras de amor y precaución
hasta que un día cambiaron
por frases y gritos sin sentimiento
Podía ser una niña, una marciana,
una desconocida hermana,
un mueble solitario
en el rincón de la sala.
Los muertos estaban vivos,
los vivos eran enemigos
de acciones imaginadas
y con cólera atacaba
el control que no deseaba.
Dios apagó el interruptor de su luz,
de madrugada, acompañada,
dejando un vacío
en las personas que la amaban.
para oler el aroma de pimientos que
impregnaba la cocina de mi abuela.
Sus manos asían la sartén
destilando amor con el movimiento
paciente y erguida esperaba
dar a sus nietos el sustento.
Los labios emitían sonidos:
besos ,palabras de amor y precaución
hasta que un día cambiaron
por frases y gritos sin sentimiento
Podía ser una niña, una marciana,
una desconocida hermana,
un mueble solitario
en el rincón de la sala.
Los muertos estaban vivos,
los vivos eran enemigos
de acciones imaginadas
y con cólera atacaba
el control que no deseaba.
Dios apagó el interruptor de su luz,
de madrugada, acompañada,
dejando un vacío
en las personas que la amaban.
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