Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la tarde que me mira por la tarde
me seduce con su voz de clara luna
prometiendo su luz como ninguna
el sol que se esconde y ya no arde
A esta tarde que se lleva mis lamentos
a los confines desterrados de esta tierra
y los congela en los templados vientos
en los paramos desolados de la sierra
A la tarde que sigilosa pasa sin sentido
y los besos se hacen cómplices del cielo
con los gritos de la luna en mi destino
vuelvo en alas de gaviota, levanto el vuelo
A esta tarde que se refugia en la noche
y se arropa con el brillo de una estrella
a esta tarde mi reclamo y mi reproche
ha llevado mi recuerdo junto a ella
me seduce con su voz de clara luna
prometiendo su luz como ninguna
el sol que se esconde y ya no arde
A esta tarde que se lleva mis lamentos
a los confines desterrados de esta tierra
y los congela en los templados vientos
en los paramos desolados de la sierra
A la tarde que sigilosa pasa sin sentido
y los besos se hacen cómplices del cielo
con los gritos de la luna en mi destino
vuelvo en alas de gaviota, levanto el vuelo
A esta tarde que se refugia en la noche
y se arropa con el brillo de una estrella
a esta tarde mi reclamo y mi reproche
ha llevado mi recuerdo junto a ella
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