Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Pretendimos alumbrar,
con tiernas miradas
los suspiros de trémulas sonrisas;
bebimos de claras manos
besos que no escaseaban,
permanecimos abrazados
sin percatarnos que llovían,
menudas flores azules y amarillas
y, que la luna se había ocultado por segunda vez.
No hubo tiempo de escribirlo
como en otras oportunidades,
solo queríamos ser felices
guardando ese maravilloso instante.
Ahora que una ventanilla de tren
nos despide, corres mientras avanza,
cierras tu puño y lo llevas al centro de tu pecho
saltando alegre pones tus manos en oración;
y yo voy escribiendo tu alegría, satisfecho.
Tu mano agitándose corta el aire
respondo tu beso volado,
te sonrío al despedirnos
prometiendo regresar a tu lado.
Eso lo aprendimos
a sonreír eternos.
Porque tendremos tiempo para llorar;
de llorar juntos
cuando volvamos a vernos.
Última edición:
::