Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la inercia del despertar,
de oxigenarte los pulmones,
de arrancarte las legañas
por llorar tus sueños cada noche.
En cincelar con espátula ruda
la monotonía en tu horizonte
que aplasta verdores nacientes
con rotunda y titánica pezuña.
En la fuerza que te resta
de este formular continuo
arañando los vacuos minutos;
esquirlas de tiempo en tus uñas.
Maridaje imposible tu vida
con este letargo que invade,
arrogante y desdeñoso,
en troqueles tu armonía.
Se extingue el fuego
en vaharadas de tormento
a la búsqueda de tu aliento
que huyó cosido a tu sombra.
En la trinchera del presente
batallando por tu futuro,
te quedaste sin balas; niña
y tan sólo dispara tu boca
inocuas y necias estas rimas.
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