¡Qué suaves son tus labios!
Atrapamos un beso tierno
y majestuoso como un árbol
con follaje nuevo.
Y te cuento que hay besos
puros y torpes. Otros tan ligeros
que casi no son besos. Otros tan bruscos
que los labios se abren y florecen
en sangre.
Pero nada de durezas,
hoy es nuestra noche:
cortaré cientos de flores
y haré con ellas un lecho;
quemaré los amargos recuerdos,
para que no te molesten las espinas,
y te veré desnuda entre los pétalos
y te llenaré de besos castamente
y ,con toda suavidad, nos amaremos.
Y en la mañana,
caminaremos por un prado bien verde,
olvidándonos del mundo,
pensando solamente
en lo que llevamos piel adentro.
Y sabremos qué dulce,
qué sabroso es,
de pronto, vivir.
Atrapamos un beso tierno
y majestuoso como un árbol
con follaje nuevo.
Y te cuento que hay besos
puros y torpes. Otros tan ligeros
que casi no son besos. Otros tan bruscos
que los labios se abren y florecen
en sangre.
Pero nada de durezas,
hoy es nuestra noche:
cortaré cientos de flores
y haré con ellas un lecho;
quemaré los amargos recuerdos,
para que no te molesten las espinas,
y te veré desnuda entre los pétalos
y te llenaré de besos castamente
y ,con toda suavidad, nos amaremos.
Y en la mañana,
caminaremos por un prado bien verde,
olvidándonos del mundo,
pensando solamente
en lo que llevamos piel adentro.
Y sabremos qué dulce,
qué sabroso es,
de pronto, vivir.