Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Callo la voz, amordazo los sueños
que me está hablando el silencio
y tengo ganas de atenderlo...
Apago los púlsares del cielo
y las sombras que en diluvio
van cayendo sobre el cuerpo,
persigo con mis dedos y me anillo
a la matriz estéril de este deseo
que atrofia los cinco sentidos,
en espiral sin epicentros,
confundiendo fin y principio.
¡Ven llanto!, acaso sea el momento
de ahogar en salmuera mi ombligo
¡ése que me miro tanto! y entiendo
que el corazón es comprensivo
hasta palpitando en este mausoleo
que torna en eco su mísero latido
y que sin pretender yo alimento...
y escucho como estalla el sigilo
de aquellos cifrados recuerdos
que se pudren de hollín en el limbo,
amputados de cuajo sus senderos
sin baldosas doradas, laberinto
que te ata y te desata el anhelo
con sólo rozar sus linderos...¡dilo!
confiesa que tienes tanto miedo
que minaste todos los caminos.
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