Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Faralaes de organdí,
escarlatas los lunares,
en el pecho un alhelí
arropado por volantes,
el escote es un pretil
donde gusta él asomarse
¡Tan bonita es la gitana
que le duele hasta mirarla!
Su boquita de carmín
y los ojos azabache,
las mejillas de rubí,
sus pestañas un encaje.
Ella baila tan feliz
que parece ser un ángel
atrapándole en sus alas
al compás de una taranta.
Zapatea la gachí
en tablao de hondo cante
que regala su adalid
al latir de sus desplantes,
corazón andalusí
que se muere por su arte,
por su cuerpo de guitarra
¡Ay mi niña de Triana!
Que el quererte es un sufrir
pues me hierve hasta la sangre
si te alejas tú de mí
aunque sea un sólo instante
que mi hombría es baladí
traspasada por puñales
de los celos que me clavan
a tu olvido tras la danza.
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