Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé, tal vez lo merezca
por no saber encontrar
la distancia que debiera
abriendo pronto las puertas…
basta con acariciar
la trama de su madera.
Rauda te siento a mi mesa
en preferente lugar
permaneciendo a tu diestra
sin apenas darme cuenta
que según suelto el sedal
te dejo mi alma en bandeja.
Así es mi naturaleza,
¡para nada perspicaz!
que se queda descubierta
dando incauta las respuestas
con tan sólo preguntar…
¡me paso siendo sincera!
Pues mi cara es un poema
cuando siento tu puñal
que por ciega yo no viera…
Ya lo decía mi abuela,
¡Ay niña! ¡Te van a dar
más palos que a una estera!
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