Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nácar vacío en mares de palabras
drena los fondos buscando una estrella,
caída del cielo o nacida entre algas
que atado a sus brazos deje las penas.
¡Caracola!, al fin llegaste a mi playa
de llantos de gaviota en sus arenas
que usan de pañuelo la espuma blanca
y las nubes de sal de sus riberas.
En la cresta de alguna ola rodabas
cuando avistaste rota una botella
que de esquirlas hería en esmeralda,
la lengua rizada de la marea.
Y en sus cristales, terco se le anclaba
un mensaje naufrago de tormentas,
resguardado del sol bajo una escama
por miedo a que su tinta se perdiera.
Como el barco, que en dársena recala,
amarraste el anhelo con tus perlas,
collares que alejaron la resaca
y el derivar de tus estancias huecas.
Hilado en la maroma, ¡en avalancha!
cruza el puente un soñar con su maleta...
destellos sus pestañas te regalan
si a cambio le escribieras un poema.
Última edición: