Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
En tu sur perdió ella sus nortes
Desmoronada la estiba en la bodega
lo que fue olvido, lo que fue pena
ahora es sombra sin escollera
ansiando anclarse en tus veredas.
Halcón peregrino cazando a tu presa,
paloma rendida en garras de seda.
La brújula marca tus besos
Fondeado el velero en tu senda
ya no le canta la sirena tristezas
en la oquedad de las mareas.
Se desgranan los castillos de arena
aventados por la recia galerna.
No queda en pie, muralla ni almena.
Se escapa la reina del tablero
Corre descalza quemando sus huellas
del blanco al negro traspasa fronteras.
Sin escudarse en peones- ¡indefensa!-
deja su alma desnuda a tu puerta
junto con un ramo de violetas
atado al eslabón de su cadena.
Trenzando en el viento su galope
Busca cumplir las firmes promesas
que su corazón en eterna condena
hacía a la luna menguada en quimeras
de hallar un amor que no se rompiera.
¡Lucha, amazona!, impetuosa guerrera,
sin pausa, aun dormida... aun despierta...
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