MaríaA.G
Poeta veterana en el Portal
AHORA, NO QUEDA NADAD
De aquella rosa venerada e idolatrada,
de la caricia de fuego que ardía en los sentidos,
de la ternura de vida pausada,
de todo aquello, no queda nada.
De los álamos alzados al infinito sosegados,
de los susurros emitidos al viento,
de la brisa de amor acariciando el Universo,
de todo aquello, no queda nada.
De las noches llenas de estrellas brillantes,
de primaveras florecientes en perfecta armonía,
del embrujo encantado bajo la luna creciente,
ahora, no queda nada.
De la quietud sentida entre los polos de su esfera,
de la luz destellante de las auroras boreales,
de los duendes alados y sus tiernos zumbidos,
de todo eso, ya no queda nada.
De aquella rosa venerada e idolatrada,
de la caricia de fuego que ardía en los sentidos,
de la ternura de vida pausada,
de todo aquello, no queda nada.
De los álamos alzados al infinito sosegados,
de los susurros emitidos al viento,
de la brisa de amor acariciando el Universo,
de todo aquello, no queda nada.
De las noches llenas de estrellas brillantes,
de primaveras florecientes en perfecta armonía,
del embrujo encantado bajo la luna creciente,
ahora, no queda nada.
De la quietud sentida entre los polos de su esfera,
de la luz destellante de las auroras boreales,
de los duendes alados y sus tiernos zumbidos,
de todo eso, ya no queda nada.
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