Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre busco en el espejo
el arco iris tras la tormenta
pero mis ojos, ¡son de tierra!
no puede amparar su vuelo
lo que sólo el cielo alberga.
Envidio los tuyos por eso,
en sus azules flirtean
estrellas, sol y luna nueva,
los míos son ocre desierto
lloviendo alguna tristeza.
Y se desborda el aguacero
pues la arena está tan reseca,
que no embalsan sus riberas
sino lodazales negros
donde los sueños chapotean.
Perdidos quedan los tiempos,
anhelando primaveras
de semilla que arraigue fiera
y avente el otoño eterno
que me arropa entre tinieblas.
¡Mi vida!, coge del suelo
un puñadito de greda…
¡Fúndeme amor en tu marea!
Arcíllame entre tus dedos
y ponle luz, a esta cantera.
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