Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sonaron desgajados los versos
como un adagio inconcluso
que en compás arrítmico y terco,
desafina en el mismo punto.
Cobarde no alzas el vuelo,
desairando todo impulso,
y acallas el sentimiento
que apresas en trazo mudo.
¡Qué tediosa espera!, tiempo
desarmándose en segundos
catapultados en mi pecho
de oxidadas bielas de humo.
Palabras que son aguacero
de silencio donde me hundo
en caudales que fluyen resecos
sin batir de anhelos, sin curso.
Conjugas en pretérito el eco
que se extravió del futuro
y presientes avanzar el desierto
más allá del foso profundo
que tachona tus desvelos...
Ambivalente, el corazón es tumulto
costeado por destartalados pecios
que no encontraron su rumbo.
Y así, mi abrazo es puerto
de amarres de torpe nudo,
grao huérfano de veleros,
paisaje devastado y desnudo...
En el cielo, alas de cuervo
repintan el azul de oscuro,
eclipsando el sol a barlovento
con su manto taciturno.